Mejor que se callen

GUSTAVO PENADÉS

Los graves cuestionamientos y el rechazo que recibe su gestión al frente de la Intendenta de Montevideo llevaron a que fuera llamada a dar explicaciones al pleno de la Mesa Política.

La defensa ensayada por la intendenta, Ana Olivera, no tiene desperdicio.

A su juicio, la derecha está llevando adelante una campaña para desprestigiar su gestión. Afirmó que "hay problemas de comunicación" y que la prensa no la trata bien. Que se desconocen sus logros tratando de generar el caos. Insiste en que la prensa no difunde las cosas que se hacen bien, y que se llevan invertidos más de 30 millones de dólares en un plan de limpieza para la Ciudad.

Las manifestaciones de la señora Olivera, sumadas a la intención del FA de organizar una campaña informativa, son verdaderamente sorprendentes. Por una parte porque no éramos conscientes de que el Partido Nacional tenía la capacidad de complicar a tal extremo su gestión. Por otro lado estamos preocupados por los US$ 30 millones que se dice llevan invertidos en la limpieza de Montevideo. Alguien les jugó una mala pasada porque, la verdad, es que en la ciudad no se ven…

Pero, para no ser injustos recurrimos a información oficial en la que se indica algunas de las inversiones públicas y privadas que se están desarrollando o próximas a ejecutar.

En efecto a principio de mes, la Intendenta destacaba como grandes noticias las licitaciones para adjudicar el ex parador Kibón y el centro de convenciones, predio ferial y polideportivo a levantarse en el predio del Cilindro. También remarcaba "el impacto que tendrán en la vida de la ciudad la recuperación del barrio Goes, con la renovación del Mercado Agrícola como eje, la constitución de la Unidad Alimentaria en la zona Oeste y la reapertura del Hotel Carrasco, prevista para mediados de 2011" .

Sobre cada uno de los anuncios se podría escribir mucho. De las peripecias, fracasos, idas y venidas, manejos oscuros, de las excepciones al Plan de Ordenamiento Territorial (POT) ofrecidas con gran generosidad, procesos que se arrastran por décadas y un largo etcétera más. Tienen en común, las obras referidas, el de tratarse de emprendimientos con escasa o nula inversión municipal. Son los privados que buscando la natural ganancia invierten en proyectos para los que la IMM otorga facilidades y exoneraciones de variado tipo, entre ellas de altura y de ocupación de suelo.

Curiosamente, las excepciones les fueron negadas al proyecto de barrio privado promovido por Zonamérica por ser "altamente conflictivo" con el POT, y ser contrario al propósito municipal de frenar la "expansión urbana irracional". Propósitos destacables y compartibles, en cuyo incumplimiento el FA tiene su cuota parte de responsabilidad, sea por acción directa en algunos casos (generación de asentamientos como expresión de poder popular) o por omisión en otros (tener una cartera de tierras para autoconstrucción que existió solamente en los papeles).

Ante todo esto, harían bien las autoridades municipales en llamarse a silencio, para no insultar más la inteligencia de los montevideanos.

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