Más que futuro

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priscila noya
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El mes de octubre de este año no es un mes más dentro de las filas del Partido Nacional; es precisamente el día 29, la fecha en que se disputan sus elecciones de jóvenes.

Para muchos es un primer pantallazo de lo que serán las próximas internas de esta fuerza política con más de 186 años. Para otros, esto no es tan así y se habla de escenarios cambiantes, propios de un partido político en constante movimiento.

Lo cierto es que las elecciones juveniles para el partido de gobierno son una instancia clave. Desde el año 2007 han sabido ser una gran escuela política; tanto es así, que varios de los actores políticos actuales nacieron en la vida pública a raíz de las mismas.

Mucho se habla en los tiempos que corren sobre juventud y política. Se escucha y se lee decir que los jóvenes son el futuro, cuando sobran los motivos para afirmar sin titubeos que los jóvenes somos el presente.

Es de nobles asumir el rol militante; el mismo reúne las más dignas condiciones de servicio para con la Patria, y cuando este rol se asume desde temprana edad, incluso desde antes del primer voto, es sabido que estamos frente a personas que posiblemente incursionarán en la vida pública.

El desafío de esta elección no es menor porque quienes lo disputen sean hombres y mujeres de entre 14 y 29 años. De hecho, los esfuerzos que se disponen para esta instancia son propios de una gran fiesta electoral, dando lugar a los jóvenes no solo a ser parte activa de la democracia interna, sino también de trazar los lineamientos que marquen qué modelo de partido y de política queremos.

El desembarco de los jóvenes en la actividad política ha sabido dar lugar a la renovación estructural, pero también a la renovación del pensamiento. Tanto es así, que en varias oportunidades han sido los jóvenes quienes han adquirido posturas totalmente desmarcadas de las de muchos dirigentes. Véase, por ejemplo, la actividad que se llevó adelante por parte de la Comisión Nacional de Jóvenes en el marco de la Marcha de la Diversidad, ¿acaso este cambio de paradigma hubiera sido posible sin la postura independiente de una generación que entiende que el Partido Nacional tiene el deber de involucrarse activamente en estos temas?

La formación de un pensamiento crítico e independiente por parte de las nuevas generaciones políticas ha de ser una característica natural de quienes quieren construir una nueva forma de servicio público.

Un Partido Nacional integrador es aquel que entiende de representatividad; en ese sentido, recae en mayor o menor medida en todos quienes formamos parte de esta colectividad, el desafío de trabajar para que efectivamente lo sea. Este desafío particularmente a los jóvenes nos lleva a hacer una necesaria autocrítica para seguir avanzando en el camino que tantos dirigentes han sabido dejar.

Es de nosotros, los jóvenes, el desafío de demostrarle a nuestro pueblo que otras formas son posibles; y para esto, conformar espacios que otorguen visibilidad a la renovación, debe ser una tarea casi obligatoria para los partidos políticos que buscan seguir siendo parte de la construcción democrática de un Uruguay mejor para todas y todos.

Los destinos de la Patria quedarán en manos de hombres y mujeres que, apostando al diálogo y a la cercanía, haremos de la actividad política una tarea que sea, al final del día y al principio también, la herramienta transformadora que haga posible lo que hasta ahora parecía imposible.

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