Mala pata

Las giras por Europa del presidente José Mujica siempre tienen un color especial. La primera vez visitó España, pero en vez de reunirse con Zapatero o con el rey Juan Carlos, sus anfitriones fueron el presidente del Real Madrid y Paco Casal. Y se trajo de souvenir una camiseta de Cristiano Ronaldo. Ahora el mandatario puso la mira en los países escandinavos, con los que nos unen modestos vínculos comerciales. Pero Mujica quiso ir a agradecer por el trato dado a los exiliados de hace 40 años. No le fue bien.

En la primera parada en Suecia, un obsequio llevado por su comitiva quedó olvidado por algún mal agradecido jerarca local y desató un escándalo. El temor a una bomba generó gran revuelo, cortes de calles, y hasta se movilizó un robot para manipular el paquete olvidado. Todo un show.

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