Legalización de droga

JAVIER GARCÍA

El diputado Lacalle Pou presentó un proyecto de ley para legalizar el cultivo y la cosecha de marihuana para uso personal. Diputados de otros partidos tienen iniciativas similares.

Hace tres años debatimos con la Junta Nacional de Drogas, el MSP y un sector del FA sobre una propuesta similar. Con el mayor afecto, más aun por ser un compañero quien la impulsa, insisto con argumentos sobre una idea que creo profundamente equivocada.

No la comparto por argumentos científicos, los cuales no puedo dejar de lado por mi condición de médico, y por razones de interés general, es decir políticos con enorme mayúscula.

El proyecto se basa en la política conocida como de "reducción del daño", es decir facilitar el acceso a drogas más "blandas" a quienes consumen otras más "pesadas". En síntesis: cambiar pasta base por marihuana. La aplicación de estas políticas no ha dado resultado en ningún lado donde se aplicó. Suecia es un caso paradigmático de este fracaso. En noviembre pasado, en el Parlamento, el Dr. Guillermo Castro, médico psiquiatra especialista en estos temas, afirmó que "es una falacia biológica hablar de reducción del daño", además de afirmar, en concepto científicamente comprobado, que es una profunda equivocación clasificar como droga blanda a la marihuana.

En 2003 la comisión de estupefacientes de Naciones Unidas, por unanimidad de los 60 países participantes concluyó que "no hay ninguna experiencia válida en el mundo que fundamente la legalización de las drogas, especialmente la marihuana". Y en 2009 la ONU afirma que la marihuana es mucho más peligrosa que lo que comúnmente se cree.

Tenemos, también, experiencias aquí con respecto a políticas en la materia. Uruguay es líder, y últimamente el mundo entero nos mira por ello, en la lucha contra el tabaco. Su éxito fue la política restrictiva, no la llamada "reducción de daños". No se dijo "fume cigarrillos light", se tomaron medidas concretas para atacar el consumo y complicar al consumidor, descartando expresamente el engaño que supone estas denominaciones "light". Es contradictorio que Uruguay sea restrictivo con el tabaco y liberal con la marihuana. No hay drogas "light".

El otro fundamento, se dice, es evitar hacer caer al consumidor en el mercado ilegal de drogas, legalizando su cultivo personal. Es un argumento que se invalida solo porque en la medida que el consumo personal de estupefacientes no está penado, entonces ese argumento debería servir para todas las drogas y no solo la marihuana. Sin embargo a nadie se le ocurre autorizar el cultivo de plantas de coca para consumo personal o producir otras drogas con ese fin. La producción es ilegal porque las drogas son nocivas y no es que sean nocivas por ser ilegales, como afirmaron expertos en el parlamento.

Generará esto un mercado donde obviamente se arrendaran casas o predios pagando a quien cultiva con la excusa de ser para autoconsumo cuando en realidad son para tráfico. No pensarlo es ingenuo.

Se argumenta que esta legalización la defienden algunos ex presidentes de la región, sin embargo ninguno la impulsó cuando tenían el poder para hacerlo. Por algo será.

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