Juan Eduardo Azzini
Repasando la historia uno se encuentra con frecuentes actos que se contraponen. Y esto surge con la pasada invasión de Georgia para recuperar Osetia del Sur y Abjasia, ante la pasividad de la ONU y de la UE. Pero existen múltiples repúblicas y enclaves que constituyen problemas serios y que ya fueron "rusificados" desde tiempo atrás. Ya la Chechenia musulmana fue invadida y aplastada en 1994. Pero en la zona del Cáucaso, aún aspiran a la independencia Dagestan, Ingusetia, Osetia del Norte, Cabardia, la Rpca. Alemana del Volga, los Cosacos del Don, los Zaporoses, los Terek, los del Volga y los de los Urales. Al este de Moscú está el enclave de Tatarstan y un mosaico de etnias como Kazajastan, Turkmenistan, Tajikistan y Kirguisia, entre otros, integrando la "Comunidad de Estados Independientes". Aún existen roces entre Armenia y Azerbaijan.
En todos esos casos hay enormes tensiones internas, que Stalin pudo apagar creando un conjunto de repúblicas, con etnias, tradiciones y religiones distintas. En otras épocas eran pueblos musulmanes, que hoy contienen decenas de millones de rusos, polacos, checos, húngaros, serbios, búlgaros y de otras procedencias, para contrarrestar sus deseos de independencia.
La Universidad de Cambridge ha efectuado una investigación después que el imperio soviético se desplomó. Y las conclusiones fueron pavorosas y poco ha cambiado la situación. Por el contrario, Putin, con su experiencia de la KGB, y supremo hacedor en Moscú, ha tensado los controles frente a las continuas agitaciones. Dividió a Rusia (incluyendo Siberia y las antiguas Repúblicas), en siete grandes regiones eliminando más de 50 repúblicas autónomas de la era soviética. Además, impuso el alfabeto cirílico para todas ellas, donde existían regiones de muy distintos orígenes, costumbres e idiomas.
De esa investigación de la Universidad inglesa surgen situaciones como las siguientes: en Georgia había dos millones de rusos y medio millón de armenios; en Azerbaijan, sobre siete millones de habitantes, había más de un millón de rusos; en Moldavia, el 50% eran rumanos, el 20% rusos y el 5% turcos; Kazajastan, con una población de 20 millones, que era base de lanzamientos y de grandes industrias, el 40% eran rusos. Y esta república está en tensión permanente con su vecina china del sur, el Sinkiang, cuyos misiles apuntan al norte.
Existen tensiones con Turquía ya que algunas de esas repúblicas del sur tienen religión, costumbre e idiomas comunes. Japón, allá en el este de Siberia (el "Extremo Oriente" ruso) mantiene sus problemas por las islas Kuriles que le arrebatara Rusia. Con Ucrania existen tensiones por la parte arrendada de la base naval de Sebastopol. Polonia acaba de firmar un contrato con EE.UU. para establecer una base antimisiles en suelo polaco.
Esto es que, en cualquier dirección, Moscú constata riesgos. Desde 2004, Azerbaijan, Georgia, Moldavia, Armenia y hasta Kazajastan firmaron los llamados "Planes de Asociación" en materia militar en Bruselas. Y lo peor para Rusia es que sus fuerzas armadas, si bien disponen de un fuerte poder misilístico, están deterioradas en armamento convencional. Ahora Putin busca acercarse a China, pero el viejo imperio amarillo no muestra interés. El oso ruso sigue siendo un gigante con los pies de barro.