Las municipales

Sebastián Da Silva

Salimos de una y entramos en otra, dado que gran parte del botín electoral se comienza a jugar una vez decidida la elección presidencial. La suerte que corra un candidato, un partido o un sector político en el próximo mes de mayo culmina con el diseño del nuevo mapa del poder en Uruguay. En estas elecciones municipales tendremos un agregado, ya que muy probablemente esté la reglamentación para la elección de Alcaldes en las ciudades más grandes de los departamentos, lo que hará sin dudas más atractiva la puja proselitista.

Obviamente todos los Intendentes habilitados constitucionalmente van por la reelección, y en los casos donde ya cumplieron los dos mandatos, se pondrán en juego otros estilos y otras conducciones, pero lo que es claro que como nunca en la historia nacional, todos los partidos tendrán sobre sus espaldas la dicha o la cruz de haber gobernado algo tan delicado, cercano y personal como son los departamentos del Interior.

A mí me preocupa la suerte del Partido Nacional. Creo que en este caso la rebuscada teoría del equilibrio se aplica a la perfección. Gobierno nacional frentista, con intendencias blancas sería el marco donde se marquen mejor las diferencias en las gestiones y se equilibre el mapeo de las responsabilidades, pero como la elección es más que partidaria, es por el vecino que mejor represente los intereses del departamento, la lógica equilibrista puede quedar por el camino.

El Partido Nacional es la mejor cantera de gobernantes municipales. Tiene a lo largo y ancho del país, salvo en Montevideo y Canelones, dirigentes de todos los perfiles, edades, y formación preparados para el desafío de gobernar su departamento de turno. En 17 departamentos los blancos tienen inclusive estilos tradicionalmente antagónicos, para poner un caso, en Durazno desde el advenimiento de la democracia hasta hoy conviven la histórica línea del Ing. Apolo hoy representada por Juanjo Bruno con la línea herrerista de Iturria y Vidalín, y ambas facciones se han sucedido en el ejercicio del poder sin mayores traumatismos.

Por tanto es de Perogrullo que el partido vaya en todos estos departamentos con la más amplia oferta de candidaturas, y si fuera posible que ese abanico fuera lo más complementario posible para poder sumar voluntades y obtener así las Intendencias.

El Partido Colorado tiene la disyuntiva de hacer la puesta en escena de presentar candidatos en todos los departamentos, sabiendo desde el vamos que las elecciones se van a polarizar entre blancos y frentistas. Ese riesgo, que no hace otra cosa que optimizar las posibilidades frentistas, va a terminar con que el auspicioso 17% de votos obtenidos en octubre, involucione a algo mucho menor que le quite ese impulso renovador del 2009. Allá ellos, la matemática después no va a mentir.

Y en Montevideo tenemos el mayor problema, se ve que la "Muy fiel y Reconquistadora", no está en el ADN nacionalista. No existe una política activa hacia los problemas de la ciudad, salvo la labor de los ediles y tres o cuatro diputados, así que cuando llega la hora de elegir el candidato solo los valientes se animan. A no quejarse después…

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