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La verdad de la zurda milanesa

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A medida que se van conociendo las medidas más disparatadas del programa del Frente Amplio (FA), se van perfilando también dos estrategias izquierdistas distintas que buscan disimular el ridículo que aquellas generan en la opinión. La primera es decir que se trata de cuestiones enunciativas y no programáticas; la segunda es defender sin vergüenza tesis contrarias a las expuestas por todo el FA. Dos ejemplos las ilustran bien.

Con relación a la inserción internacional del Uruguay, lo del programa del FA parece redactado por Fidel Castro en 1965. Vale la pena este párrafo de la página 95, memorable: “vivimos en un mundo en donde el imperialismo norteamericano y sus aliados de la OTAN ponen en riesgo la supervivencia del planeta. Debemos solidarizarnos con los pueblos que enfrentan esas agresiones así como toda forma de imperialismo, poniendo nuestros esfuerzos en la construcción de un mundo multipolar. Uruguay debe ser solidario con los pueblos que luchan, en particular con nuestros vecinos denunciando los bloqueos, especialmente el de Cuba”.

Como cualquiera con dos dedos de frente y sin la intoxicación del muro de yerba frenteamplista se da cuenta de que es un blablablá insostenible, el escape retórico que encuentran los zurdos que tienen que salir a defender estas tonterías frente a la opinión pública es que es un texto enunciativo y no programático. Así, por meses todos los candidatos del FA sostienen que estas son las bases de su futuro gobierno sea cual fuere el que gane la interna; pero cuando se ventilan las sandeces allí escritas, resulta que son solo enunciativas y no programáticas. Agobia tanta necedad.

El segundo ejemplo es más grave. La izquierda ha hecho creer a todo el mundo, incluso a sus rivales, que hay dos posiciones sobre el contenido de lo que se pretende plebiscitar en octubre en contra de la reforma de la seguridad social: los que apoyan la iniciativa y juntan firmas, y los moderados-bergaristas, por llamarlos de algún modo, que se manifiestan claramente en contra y son defensores de las Afaps. Empero, en la página 35 del programa del FA se lee que, de ganar, la izquierda buscará “Impulsar un sistema de seguridad social con tres pilares: solidario (no contributivo), de reparto intergeneracional (contributivo) y de ahorro (no lucrativo)”. En la jerga izquierdista, de ahorro no lucrativo quiere decir contrario a las Afaps, como todo el mundo sabe.

Nadie niega que los zurdos moderaditos dicen estar en contra del plebiscito y a favor de las Afaps. Pero eso es claramente contrario a lo que dice el programa del FA, cuyas bases para la reforma de la seguridad social son prácticamente calcadas del plebiscito que el Pit-Cnt y parte del FA llevan adelante. La contradicción es tan flagrante como impune, ya que logra su propósito de hacer creer a todo el mundo que hay dos posiciones en el FA cuando, obviamente, hay una sola y está señalada en el programa de gobierno que incumbe a todo el FA.

Todo lo anterior podrá parecer tiquismiquis, pero no lo es. Porque de ganar la izquierda, los radicales exigirán que se cumpla el programa del FA que en nada es enunciativo y que de ninguna forma contempla matices moderaditos. Si ocurre, estaremos, sin ambages, frente a la verdad de la zurda milanesa.

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