El personaje de “Eliseo” en la serie “El Encargado” ha dado ya suficiente material de discusión como para que yo agregue una mecha más. ¿Qué necesidad? No obstante repica en mis oídos una frase del eximio Francella reafirmando predicas que debieran servir de enseñanza a futuros votantes incautos.
Nos preguntábamos ya desde la campaña electoral previo al 2024 ¿Qué hacía una persona del talante componedor y apariencia transparente -como Orsi- en filas del MPP? Quienes siguen estas columnas desde hace un tiempo saben que hemos sido insistentes con la sospecha de “falsa transparencia ”.
Y Francella de manera magistral aconsejando a un conserje que estaba “formando” le dice: “desconfía siempre de los que trabajan de ser buenos. Son los peores”.
La desesperación de los partidos políticos por jugar “al centro” los ha llevado a buscar candidatos con estética potable al electorado promedio y con aristas personales que no generen aversión primaria a votantes de todo sesgo y estrato. Así fue que priorizando esos criterios, no han elegido como candidatos a personas preparadas para gobernar un país.
Lo 1° que esperábamos de Orsi era mostrarse como ejemplo de austeridad. Nadie pedía un “fusca” parado frente a su domicilio pero jamás imaginamos una Hyundai Santa Fe de última generación. Menos aun que la comprara para sí usando un descuento preferencial (dado su nuevo cargo) y menos habiendo hecho una transferencia bancaria de solo 15 mil dólares. (En dinero eso fue lo único que soltó el “honesto” ex intendente). El resto fueron tomas y dacas de bienes cuya legalidad, origen y pertenencia aún habrá que determinar el día que algún organismo de contralor serio se encargue de ello (la Jutep no, obviamente).
Ni hablar de lo poco transparente que fue el episodio de la rifa del vehículo Renault aún huele a esquema Ponzi, volviendo a retumbar en mis oídos el consejo de Francella: “No confíes en los que trabajan de ser “buenos”. Agregaría: tampoco en los que hacen gárgaras de honestidad.
Debieron decir: que nos gobierne la “Tramparencia”, en ese lenguaje ñery que gustan usar.
Fuera de sarcasmos y quitándole humor a lo trágico hoy nos enfrentamos al dilema de la defensa de una mal entendida Institucionalidad.
Quiero entenderla como un pacto tácito para no entregar el poder a la enmienda dado que el soneto es impresentable.
Señores. Si es así es inadmisible. Si la política es el arte de la negociación y hay que pagar precios por acuerdos deshonrosos al menos deberías exigir contraprestaciones valiosas para el país.
¿Bisturí a fondo? ¿o institucionalidad para devolverle viabilidad al país?
No me gustaría olfatear pactos tácitos de recíprocas impunidades. Si me preguntas a mi: que caiga el que tenga que caer, que pague el que tenga que pagar. Así de simple y claro.
¡Y ojo! A los incautos que hoy regalan “institucionalidad” les aviso que el FA renguea pero no está muerto para 2029.
Los que vos matais… Bonhoffer los puede revivir. (Bonhoffer: Teoría de la Estupidez).