La nostalgia del 94

RIcardo Reilly Salaverri

Hace ya muchos años que el 24 de agosto, fecha que antecede a la celebración de la Declaración de la Independencia nacional del 25 de agosto, se ha transformado en el Día de la Nostalgia. En él miles de compatriotas dan rienda libre a la amistad y la alegría.

El 24 de agosto de 1994, siendo presidente de la República el Dr. Luis Alberto Lacalle, ocurrió -no obstante- una celebración distinta.

En el marco de la legislación internacional que vincula al país con el mundo, en este caso con España, se había procesado por la justicia competente uruguaya una sentencia que determinaba que tres terroristas de la ETA, residentes en Uruguay, debían ser extraditados a España, por la probable comisión de algunos de los horrorosos crímenes que esta organización comete desde hace años.

Matando, mutilando e hiriendo a mujeres, niños, ciudadanos del común y a policías y soldados. Lo anterior suponía que el Poder Ejecutivo uruguayo, a través del Ministerio del Interior, actuando en su carácter de auxiliar de la justicia, debía aprehender a los requeridos y facilitar su traslado a España.

Era entonces ministro del Interior el Dr. Ángel María Gianola, a quien acompañaba co-mo subsecretario el Dr. Ignacio Risso.

El doctor Gianola prestigioso profesional, demócrata cabal, hombre de trayectoria relevante en el nacionalismo y experimentado gobernante, había sido invitado por el presidente de la República, a desempeñar el cargo, fundamentalmente para garantizar la limpieza de los comicios nacionales a celebrarse en el mencionado año. Desconocía le esperaba otra tarea adicional.

Los "etarras" al ser detenidos iniciaron una falsa huelga de hambre, por lo que se les había trasladado al Hospital Filtro de Montevideo, de donde serían transportados por la Policía a una base aérea nacional, en la que esperaba un avión del gobierno español con todas las instalaciones necesarias para el mejor tratamiento de los extraditados (la falsedad de la "huelga" quedó acreditada cuando al llegar a España bajaron del avión con agilidad felina).

De forma inconcebible todo el Frente Amplio encabezado por el Gral. Seregni, incluidos el doctor Tabaré Vázquez y el Cr. Danilo Astori, más todo el Pit-Cnt, participaron de una larga algarada aquel 24 de agosto, haciéndose presentes físicamente en el Hospital, queriendo impedir el cumplimiento de la orden emanada del Poder Judicial y del Derecho Internacional, que obliga a nuestro país.

Y, al mismo tiempo, desde la ex Radio Panamericana, dirigida por José Mujica, se pasaron durante todo el día consignas violentistas, entre las cuales revistaba la de un integrante del movimiento terrorista uruguayo que ha escrito un notorio libro de reciente divulgación, refiriendo a los hechos, que "agradecía que había llegado el día en que la juventud uruguaya se iba a iniciar en un baño de sangre".

Hoy, por confesión de parte se sabe que hubo un plan de los tupamaros que habían incluso recibido ayuda económica de sus pares vascos. Lo que explica el ataque artero a las fuerzas policiales ubicadas en el Hospital Filtro, que derivó a una confrontación con heridos y un joven muerto.

Finalmente, la firme actitud del gobierno uruguayo tuvo el único desenlace que cabía: se cumplió con la ley internacional y nacional.

Lo que honra a quienes desde el gobierno de la República no vacilaron por un instante en cumplir con su deber.

Aquel Día de la Nostalgia de 1994.

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