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La entrevista

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El pasado domingo se emitió una entrevista al narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, realizada en Paraguay o en un país vecino. Se desarrolló por el programa “Santo y seña”, de canal 4, dirigido por Ignacio Álvarez. Realizó la nota Patricia Martín personalmente. El programa batió récords de audiencia, se ajustó a la libertad de información que rige en el país, está tutelado por el derecho de reserva profesional del periodismo que cuenta con el respaldo de antecedentes judiciales y exigía coraje para su realización. En especial para la periodista que actuó -con esmerada cautela- en el escenario de los hechos. Quedó pendiente una segunda entrega.

Se referirán algunas consideraciones vinculadas a la materia. La primera es que el personaje de trayectoria delictual y fama crecida -particularmente en Paraguay y Bolivia- estuvo preso varios años en nuestro país por delitos propios de su ramo de actividad y emigró al exterior luego de ser excarcelado. O sea, que su quehacer desde hace muchos años está desvinculado de la realidad nacional en todos los órdenes.

En segundo lugar, la emisión a su persona de un pasaporte uruguayo, estando en el exterior fue totalmente ajustada a derecho. Al tiempo de su solicitud, del 28/10/2021 -estando Marset preso en Dubái- en nuestro país carecía de antecedentes judiciales.

Y las exigencias existentes que debían considerar las oficinas competentes de los ministerios intervinientes -Interior y Relaciones Exteriores- se ajustaron en el caso a ellas: tener cédula de identidad en buen estado y carecer de antecedentes judiciales en nuestro país, de acuerdo con la legislación dictada durante la presidencia de José Mujica.

Quien ha explicado recientemente lo promovió así para beneficio de muchos uruguayos residentes en el exterior (se alude a la ley 19.355, de 19/12/2015; y al Dto. 129/14). Marset cumplía con estas exigencias al promover su pasaporte. La legislación contundente y expresamente prohibía agregar otros requisitos. Posteriormente y teniendo en cuenta a lo ocurrido se agregaron como exigencia no tener antecedentes, ni requisitorias en el exterior (Dto. 281/22). En definitiva el pasaporte fue legalmente otorgado.

Con posterioridad a lo expresado se produjeron alternativas políticas confusas, al divulgarse hechos relativos a la trayectoria de Marset en el exterior. El tema adquirió particular revuelo merced a la intervención del exfiscal general Jorge Díaz, un notorio militante de vieja afiliación al partido comunista -que sumó a los movimientos de sus correligionarios parlamentarios frentistas Mario Bergara y Charles Carrera- tras ser convocado a la defensa privada de Carolina Ache.

Quien renunciase como subsecretaria del Ministerio de Relaciones Exteriores. Actualmente, tras la renuncia de otros jerarcas, toda la situación está a estudio de la Fiscalía General de la Nación. Por fuera del circo promovido por militantes políticos que tienen registrada en su legajo la pasividad exhibida por el Frente Amplio cuando durante su gobierno se fuese como perico por su casa de la cárcel Rocco Morabito, un capo del narcotráfico y la mafia calabresa de dimensión mundial.

Lo citado acredita que Uruguay -contra lo que irresponsablemente quiere promover la oposición política- es cosa muy alejada de los narcoestados existentes en América Latina.

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