Investigación histórica

Dima Jatib da detalles que corresponden a la vida cotidiana del mundo árabe, una realidad que no llegamos a suponer. La guerra, la amenaza de la guerra, tiene eso: focaliza la atención en gente desconocida, activa la función periodística.

Antes de que muera el primer iraquí, la guerra siempre postergada de George W. Bush (que por ahora se parece más a un bluff que a una guerra) puede incluir un mérito inesperado: mejorar la percepción del otro.

Los militares (que conocen este fenómeno humanista) no hablan nunca de la gente a la cual deben matar; la alejan, la emparejan, la deshumanizan, borran su condición de personas. Dicen: el enemigo.

Cuenta la estupenda Dima Jatib:

—En "Al Jazeera" trabajan unas 700 personas, muchas de ellas jóvenes y con formación europea. Tenemos 45 corresponsales en todo el mundo. Transmitimos en árabe clásico, el idioma que entienden todos: sirios, marroquíes o argelinos.

Cada día, millones de árabes, sentados en su sofá, ven por TV lo que pasa con los palestinos y se sienten doloridos y humillados. Después escuchan que EE.UU. considera a Saddam un hombre muy malo, pero que nada dice de Ariel Sharon.

Los árabes ven que Washington no hace esfuerzos para la paz entre israelíes y palestinos, que apoya sólo a Sharon y piensan que EE.UU. no está asumiendo como corresponde la responsabilidad que tiene a nivel internacional. Si a eso se suma una guerra en contra de otro pueblo árabe como el iraquí... No quiero pensar cuál va a ser la reacción...

Cuando la Guerra del Golfo, se temía una rebelión extendida y nada ocurrió; pero detrás de aquella guerra estaba la invasión a Kuwait, una acción imbécil por la cual el pueblo iraquí pagó un precio muy alto.

También los países del Golfo debieron pagar y están pagando todavía por aquellas operaciones militares de EE.UU. en la región y la subsiguiente protección militar. Subsiste el peligro llamado Saddam Hussein... ¡desde hace doce años!

Hay quienes creen que nunca fue derrocado para justificar la presencia militar norteamericana que tutela la región; nadie dice que la tal presencia cuesta mucho dinero. Parte de lo que debería ir a nuestro desarrollo, va para defensa. No derrocaron a Saddam y ahora utilizan la amenaza de un posible ataque terrorista para justificar una acción en cualquier lugar de la Tierra.

Esta guerra de ahora, no está justificada, nosotros lo sabemos.

A no engañarse. La reticencias actuales de Alemania y Francia no son principistas, son formas de negociar una porción más grande de la torta. Son países poderosos que EE.UU. está tratando como si fueran nada y ellos no aceptan eso. Quieren ser parte del juego. Pero una vez que obtengan lo que creen que merecen, se van a callar; es una cuestión de precio.

Cuando viajo, no hace mucho estuve en Venezuela, me miran y dicen:

—"No puede ser que vengas por "Al Jazzera", es una cadena árabe islámica. Creen que somos una cadena de los talibanes. Pero no. Somos muchas las mujeres que viajamos y tomamos decisiones representando a Al Jazeera. No estamos tapadas de negro como en Arabia Saudita ni de azul como en Afganistán. Muchos de mis colegas, hombres y mujeres, son muy religiosos y hay otros que son liberales. Y ¿qué? Trabajamos todos juntos. "Al Jazeera" está provocando cambios importantes en el plano social, en el mediático y en el político. Diría que se trata de una revolución tranquila que recorre todo el mundo árabe y especialmente, Qatar. Debatimos los temas que estaban prohibidos.

Yo inicié un programa llamado irónicamente "Solamente para mujeres" con la idea de mostrar al mundo árabe que tenemos el mismo conocimiento que los hombres, aunque no hayamos tenido dónde expresarlo.

Invitamos a tres o cuatro mujeres por vez, para que debatan sobre un tema distinto cada semana: la violencia doméstica, el divorcio, religión, vida sexual. Temas que eran tabú.

Ahora ya hay otras cadenas árabes que están haciendo eso; y me parece muy positivo. Pero lo que nosotros hacemos y nadie imita es el debate político. Eso sigue siendo tabú nuestro alrededor. Tenemos un programa muy famoso llamado "Dirección opuesta" y cada semana, dos políticos adversarios discuten durante una hora y media (entre sí y con el presentador) los temas más polémicos. Esto no existe en otras cadenas de TV árabe. No hay todavía madurez política suficiente para permitir una total libertad de expresión.

"Al Jazeera" es sin duda una contribución importante para el cambio: está abriendo lo que estuvo cerrado durante 50, 60 años... o toda la vida..., en todos los tiempos.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar