Impuesto rey

RICARDO REILLY SALAVERRI

Las noticias nos dicen que los marxistas-leninistas y los "marxianos" (marxistas obedientes del Fondo Monetario Internacional), consideran seriamente aumentar los impuestos. El debate llega cuando el oficialismo arranca severamente una lid interna electoral. ¿Es Vázquez candidato presidencial o lo será la legisladora Topolansky? El dilema está planteado.

En un país en serio la discusión fiscal es relevante. Los impuestos se pagan para que el Estado lo devuelva en servicios. Y, se trata de cosas que no dan para ponerlas sobre la mesa todos los días. Ahora, cuando los comunistas y los tupamaros y los demás "istas", mantienen en vilo la cuestión tributaria ¿alguien sabe para qué lo hacen?

Venimos de una reforma tributaria históricamente reciente. La de la mentira del impuesto a la renta a las personas físicas que es un impuesto a los ingresos brutos de la clase media uruguaya. La reforma de Váz-quez y Astori. Su proyección más dramática fue sobre los jubilados. A los compatriotas que responsablemente habían aportado toda la vida, que habían proyectado su vivir en la vejez, cubriendo sus gastos cuando no tenían más alternativa en la vida para rehacerse, les metieron la mano en la billetera sin piedad. Conozco gente que enfermó y murió a causa de eso. Y, no hubo Suprema Corte, ni parlamentario que pusiese fin al despojo. A todos los demás, nos han metido en un régimen carcelario, en el que los datos personales no tienen privacidad, y, en el que estamos sometidos a burocracia y papeles, papeles y burocracia, sin límites. Ahora la conjura de los inútiles viene por más.

En relación con un gasto público que es un monumento al acomodo. Cargos de confianza por doquier, sueldazos como contrapartida de la ignorancia y la incapacidad. Coches con chófer a raudales. Clientelismo impenitente. Al tiempo que el Estado no puede brindar ni seguridad pública, ni seguridad social, ni vivienda, ni educación, ni salud, en el marco del papeleo que se multiplica, los trámites que se hacen eternos, sin eficiencia de la Justicia, sin organización de la defensa nacional, sin una representación acorde a las urgencias de la gente. El gasto público del actual gobierno continuación del anterior no se parece a nada. Pero, esta ahí. Cuando no se sabe quién o quiénes, la prensa anuncia, quieren poner más impuestos.

Se ha descubierto un nuevo paradigma. Los burócratas escondidos en alguna reservada oficina de la obesa administración pública que nos rige se van a ocupar de hacer "la redistribución de la riqueza". En el camino del empeño son capaces de destruir el aparato productivo, y todo lo mejor que mueve a la República, tocados por un raro óleo santísimo que les inspira. De superarse profesionalmente, de esforzarse para ser más, de trabajar, de hacer la jornada diaria sin destajo, sin claudicación no se habla. Se habla de sacarle algo a alguien y repartírselo entre la oligarquía socialista, de lo que la experiencia del mundo sabe bastante.

Mientras tanto, la inseguridad legal, económica y social, de los orientales está a la orden. Sin que nada lo exija, por la mera vocación de destruir y deshacer.

"Venimos de una reforma reciente. La de la mentira del impuesto a la renta a las personas físicas".

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