Hechos porfiados

El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en las últimas horas del 2025, anunció en conferencia de prensa con la presencia de la Presidenta en ejercicio, Carolina Cosse, que durante este año se había producido una reducción de los fallecimientos de trabajadores durante su actividad laboral y para ello recurrió a una presentación muy peculiar. En efecto, dividió los fallecimientos del año en los cuatro trimestres e indicó que en el último trimestre de 2025 se habían producido sólo cinco fallecimientos, mientras que en los tres trimestres anteriores los fallecidos habían sido entre 11 y 13 por trimestre.

De este modo, el Gobierno eligió mostrar los datos destacando que en el último trimestre se había producido una importante reducción, sin explicar a qué se debía. Por otra parte, la suma de los trabajadores fallecidos durante todo el año alcanzó la cifra de 41 en total.

Es una regla básica del análisis estadístico que para que un dato tenga relevancia debe tener cierto grado de representatividad, y para ello es necesario recolectar datos suficientes para evitar un sesgo de desviación por fenómenos excepcionales o de frecuencia insuficiente. Por eso mismo, los datos sobre este indicador se han medido siempre en base anual.

Pues bien, esta aparente buena noticia que, en el atardecer del año y aprovechando que la enorme mayoría de la gente estaba ya en los preparativos del festejo de fin de año, podía pasar desapercibido y en todo caso destacar una posible reducción de fallecimientos que a todos nos gustaría, sin embargo, oculta un hecho que va en sentido totalmente contrario.

En efecto, el dato de 41 trabajadores fallecidos durante 2025 es, en términos comparados, por el contrario, una mala noticia, puesto que se trata del mayor número de muertes de trabajadores en un año desde 2018.

Los datos del Banco de Seguros del Estado, que son públicos, señalan que después de 2018, año en el que se produjeron 46 fallecimientos, desde 2019 hasta 2024 los fallecimientos de trabajadores en ocasión del trabajo se ubicaron en todos los casos en el entorno de 30 por año.

En efecto, en 2019 fueron 32, en 2020 fueron 31, en 2021 y 2022 fueron 30, en 2023 fueron 27 y en 2024 fueron 31. Por lo tanto, lo ocurrido en 2025 es un incremento significativo que, puede ser una excepción porque no vamos a caer en el mismo error estadístico que señalamos, pero ciertamente para cualquier Gobierno responsable que esté preocupado por la realidad y no por “vender espejitos”, no tiene ningún motivo para celebrar, ni nada para reivindicar.

En este caso, además, la situación se agrava porque se trata de un tema muy sensible. A todos nos duele mucho que un trabajador fallezca en oportunidad de estar realizando su trabajo y, sin duda, tenemos que hacer el mayor esfuerzo para lograr una reducción de este fenómeno; pero lo que no es admisible es tratar de hacer pasar por un logro lo que en realidad debería ser un motivo de preocupación mayor.

Esta situación nos hace acordar a otro tema muy triste que es el de las muertes de personas en situación de calle. También allí, en el Invierno pasado, se intentó esconder que durante este año 2025 en nuestro país ocurrieron más muertes de personas en situación de calle que en los cuatro años anteriores. Si sumamos algún caso, ocurrido más recientemente, estamos llegando a 10 fallecidos en esa situación durante 2025 contra 8 de los cuatro años anteriores sumados.

Lo primero que se debe hacer para lograr cambios positivos en cualquier política es reconocer la realidad y no intentar disimularla o tergiversarla. Obviamente ello implica aceptar errores, evaluar las medidas que se toman, tener un diagnóstico correcto y definir las estrategias para corregir las situaciones negativas.

En este caso nos viene a la mente una famosa frase del Cdor. José Pedro Damiani (aunque por razones deportivas nos cueste citarlo), qué decía: “Los números no mienten, mienten los que hacen los números”. Sería bueno que el Gobierno aproveche el comienzo de este año para reflexionar sobre estas prácticas de esconder realidades incómodas que, de todos modos, existen y es más probable que sea mucho más difícil cambiarlas si la reacción de quienes tienen la responsabilidad de gobernar consiste en tergiversar o ignorar los datos que golpean en la realidad.

Por eso, en tal sentido, sería mucho mejor que quienes gobiernan recuerden una conocida frase del Gral. Líber Seregni cuando al referirse a circunstancias de la realidad que no gustan, afirmaba “los hechos son porfiados” y, agregamos, por eso mismo lo mejor es tomar nota y trabajar para corregirlos en vez de manipularlos buscando un indebido rédito político.

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