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Hace tan solo dos años

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Parece que sucedió hace décadas, pero fue tan solo 4 años atrás. El pasado miércoles se cumplió el cuarto aniversario de la confirmación de los primeros casos de covid-19 en nuestro país. Comenzaba un período de incertidumbre y angustia del que cada uno tendrá sus propios recuerdos. El mundo entero era azotado por una peste de la que nunca sabremos con certeza su verdadero origen y que dejó más de seis millones de muertos en el mundo, siete mil seiscientos de ellos, uruguayos.

En la mayoría de los países, los gobiernos ordenaron a las personas encerrarse y permanecer en sus hogares durante meses. La economía mundial sufrió el impacto brutal del enclaustramiento, mientras los centros de salud de los cinco continentes colapsaban o no daban abasto para atender a los millones de enfermos. Fue una pesadilla inspirada en una novela de terror.

Uruguay no fue ajeno al miedo, la incertidumbre, la angustia y las consecuencias económicas que el coronavirus generó. El desembarco de la peste se concretó doce días después de la toma de posesión del gobierno de la coalición republicana presidido por Luis Lacalle Pou. Él y su equipo debieron enfrentar una pandemia que no estaba en la agenda, pese a que el flamante ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, se había preparado, en silencio, para una enfermedad que había estallado 3 meses antes en China.

El gobierno saliente había hecho oídos sordos a lo que era una pandemia que se extendía por Asia, Europa y Estados Unidos. Curiosamente el 29 de febrero, las autoridades salientes de Salud Pública publicaron un protocolo de cómo se debía actuar ante el covid- 19. Días antes, el Ministerio de Relaciones Exteriores había donado a China, insumos que pocas semanas más tarde harían falta en nuestro país.

Libertad responsable, fue la premisa que eligió y promovió el presidente Lacalle Pou. En otras palabras que cada ciudadano, consciente de la gravedad de la situación, hiciera uso con responsabilidad de sus derechos y obligaciones. Lo que al comienzo pareció una utopía resultó ser la clave para que las consecuencias de la peste en todas las áreas y ámbitos del país no fueran mayores.

Simultáneamente se adoptó una batería de medidas. El jefe de Estado buscó el asesoramiento y la cooperación en la ciencia. Surgió entonces el Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), encabezado por Rafael Radi, Henry Cohen y Fernando Paganini; científicos de prestigiosa y reconocida trayectoria que ayudaron a que se tomaran las medidas adecuadas y trasmitieron serenidad y sensatez ante el bombardeo de informaciones falsas y con intencionalidad política.

Se sabe, desde la oposición se reclamaba cuarentena obligatoria y se expresaba la admiración por el gobierno de Alberto Fernández. “Un gobierno de primera”, en palabras de un connotado dirigente hoy con aspiraciones presidenciales. También estuvieron los que convocaban a cacerolazos contra el flamante gobierno. O los que organizaban manifestaciones, cuando era imprescindible evitar muchedumbres.

La pandemia pasó. La libertad responsable resultó ser una fórmula eficaz que evitó daños y consecuencias mayores. Que el presente no nos haga olvidar que casi todos los jugadores de entonces siguen en el campo, y recordar qué papel desempeñaron.

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