Al sur de Alemania, atravesando el océano Atlántico, en su quinto mes al frente de Brasil, el Presidente Luis Inacio Lula da Silva también le propuso a las Cámaras legislativas un ambicioso programa de reformas, básicamente concretado en el recorte de las prestaciones de la Seguridad Social, las jubilaciones y las pensiones.
Los resultados que exhibe Brasil hasta la fecha dejan pocas dudas acerca de la senda de estabilidad y crecimiento iniciada en estos meses. Brasil ha mejorado mucho su encrucijada debido al estilo del nuevo Presidente. La economía crece; la inflación, el déficit y la deuda pública, se reducen y, consecuentemente dentro de ese círculo virtuoso, la prima de riesgo se encamina hacia niveles razonables, al tiempo que la moneda local se aprecia frente al dólar.
Pero lejos de echar las campanas al vuelo, Lula ha dado muestras de sensatez y responsabilidad y en tal sentido procura abatir el gasto público; crear un Banco Central cuya independencia del poder político le de garantías a los inversores; y ahora proyecta eliminar algunas restricciones sobre las finanzas públicas y el crecimiento que ha heredado de los últimos gobiernos.
El aumento de la edad mínima de jubilación, la implantación de nuevos topes para las jubilaciones, el aumento del período de trabajo, la eliminación de la exención de cotización a la Seguridad Social que beneficia a los funcionarios públicos y a los jubilados; y la reducción de las pensiones de viudez, son algunas de las medidas a las que el propio Lula se opuso en sus quince años de candidato a la presidencia y que ahora propone con el respaldo de los gobernadores de los 27 Estados de Brasil.
Se hace evidente que crece la confianza en el futuro de una economía llamada a ser determinante en la región. El fenómeno que es muy plausible, se da en la medida que la conducción económica del gobierno brasileño se adapta a los principios que impone la globalización.
La incógnita surge cuando se presta atención a las resistencias crecientes que el Presidente Lula está creando dentro de su propio partido.