¿Ellos no existen?

El año pasado, los inspectores de tránsito montevideanos aplicaron 220.000 multas. Multas impuestas a conductores de automotores. Automovilistas, camioneros, motociclistas y otros que tripulan vehículos que están empadronados en la forma debida y cuyos propietarios pagan las patentes. Es decir, gente que se presume que puede pagar algo más. En este caso, la multa. Los demás usuarios de la vía pública no son tenidos en cuenta. En especial, los que conducen carros. Es como si fueran invisibles para los representantes de la Intendencia. Una legión de seres humanos cuya integridad personal parece no preocupa a la Comuna.

Porque si esos carros ponen en peligro a terceros, también arriesgan gravemente a sus propios usuarios. Una realidad de nuestro tiempo.

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