El año 2009 cerró con otro triste récord en materia de accidentes de tránsito. Una tendencia de aumento imparable que viene desde el año 2004, con su rastro letal de muerte y dolor. Este verdadero flagelo nacional no ha logrado ser controlado pese a las últimas campañas de la Unidad de Seguridad Vial, y al mayor rigor en el control del consumo de alcohol.
Es que más allá de ese tema importante, hay otro aun más significativo que no parece estar siendo atendido como debiera. Esto es el grado de conocimiento que tienen los conductores de las reglas de tránsito.
Tal vez va siendo hora de que alguien controle en forma más exigente los requisitos que exigen las intendencias para entregar los carnés de conducir, y el rigor de los exámenes médicos para los futuros conductores.