El tribunal laudó

Javier García

Es lapidario el informe del Tribunal de Cuentas revelado por El País donde se confirma que la Intendencia de Montevideo estableció una caída del 50% en materia de inversiones para el presente año. Ya se invertía poco, y ahora será la mitad. Tal cual lo anunciáramos en su momento la recaudación aumentará sustantivamente, en más del 30%.

El ajuste fiscal, que por vía de la Contribución Inmobiliaria se puso en práctica este año, engrosó las arcas, aunque la IMM lo negaba, y los compromisos con Adeom absorbieron los aumentos.

Dice el Tribunal que se incrementaran como contrapartida gastos de funcionamiento y sueldos. La ecuación presupuestal se dividirá de la siguiente forma: 85% se lo llevan gastos de funcionamiento y remuneraciones y solo 11% las inversiones, el resto son los gastos de la Junta Departamental.

La Intendencia que gobierna un departamento donde habita casi la mitad del país, recaudará 363 millones de dólares sin contar las partidas provenientes del gobierno central, y sólo dedicará a obras 43 millones de la moneda americana.

Toda esta radiografía presupuestal pone sobre la mesa una pregunta central, y es para quien gobierna el Frente Amplio en Montevideo.

Las preocupaciones del municipio deben ser la de atender cuestiones básicas que hacen a la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad y el departamento. Para ello, recauda entre sus ciudadanos impuestos que deben ser destinados a aquellas tareas que por ser de estricta jurisdicción departamental la ley le permite recaudar y aplicar a esos fines.

Son necesarios los funcionarios, pero en todo caso existen para la tarea comunal y para hacer las obras y servicios que los contribuyentes financian y no como el informe del Tribunal de Cuentas confirma, los vecinos al servicio de la burocracia municipal. La burocracia es el medio y no el fin.

Si se recaudan 363 millones y sólo se invierten en calles, limpieza, iluminación, caminería y otras obras apenas 43 millones, es porque para la Intendencia montevideana lo prioritario no es la tarea municipal sino la política, que es lo que ha hecho y fue eficaz en ello. Esto no exonera la falta de militancia de los partidos de la oposición en la capital ni la falta de un discurso atractivo para los montevideanos del que adolecimos.

El Frente Amplio aprovechó la estructura municipal y los recursos para hacer política, no obras, y vendió muy bien la carencia atribuyéndola durante años a una acción bloqueadora de los gobiernos nacionales de entonces. Ha rentado dirigentes y militantes en el municipio, ha financiado organizaciones de pantalla que encubren estructuras de sus sectores políticos y fenómenos de corrupción, algunos muy notorios como el de los casinos, sembraron estos años de administración.

Sin embargo un discurso eficaz logró durante un tiempo opacar estas cosas. Arana es un hombre que quiere mucho a Montevideo, se decía, como si ello bastara para ser buen gobernante, o Ehrlich es un buen científico, como si lo que se requiriera fuera alguien que sepa más de moléculas que de barrios. Los montevideanos, en lo que ejemplifica la incapacidad gubernativa, ya hemos pagado varias veces la restauración del Hotel Carrasco, sin embargo siguen las chapas tapando el edificio que no resiste más irregularidades.

Así como Montevideo fue usado como trampolín electoral del Frente, es ahora su principal debilidad. Empezó ganando en la capital y su derrota comienza también por el sur.

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