Alfonso Lessa
Un planteo aparentemente sin destino como el reeleccionismo, se ha instalado en el centro de la escena, pasando a segundo plano todos los demás temas de la agenda e incluso opacando un asunto crucial como el de las consecuencias de la crisis internacional.
El planteo parece sin destino, en la medida de que su protagonista central -el presidente Vázquez- ha dicho que no se postulará a la reelección. Y por lo tanto debe creerse que esa es su postura, pero su silencio en las actuales circunstancias, cuando se ha lanzado formalmente la campaña, con el apoyo explícito de varios ministros, no hace más que añadir incertidumbre.
El reeleccionismo, por sí mismo, constituye en el sistema uruguayo un elemento de confusión. El hecho de que se discuta en tiempos electorales, implica un problema mayor. Esto es exactamente lo que ocurrió en 1971 con el fallido intento de Pacheco. Estas circunstancias no permiten una discusión serena del tema, más allá de nombres concretos. Lo que se propone es una reforma constitucional a medida, para beneficio de tal o cual partido, o de tal y cual candidato, como ocurrió con Pacheco en el 71 y como sucede con Vázquez ahora. Y así los argumentos de unos en el pasado, se dan vuelta después, quitando coherencia a los protagonistas.
La prensa de los 70 abunda en duros argumentos de la izquierda contra la reelección. El senador comunista Enrique Rodríguez, por ejemplo, lo llegó a calificar como "inconstitucional, golpista en su contenido".
Carlos Quijano, una figura clave de la izquierda, destacaba, entre tantos argumentos: "cuánta perturbación puede provocar la aventura reeleccionista". Y a esa perturbación que mencionaba Quijano se agrega la última reforma que establece que los candidatos presidenciales deberán ser únicos y surgidos de elecciones internas. Y nadie ha explicado desde el reeleccionismo con mediana claridad cómo es que se conciliaría la reelección con el nuevo sistema o si se propone también su eliminación.
Mucho peor aún, desde el movimiento reeleccionista y por parte de algunos miembros del gobierno, se han dado señales de que ni siquiera tienen conciencia clara del enredo constitucional que se plantea, buscando reducir la discusión a un presunto temor de la oposición a la presencia de Vázquez en las elecciones.
En medio de este debate, el precandidato blanco Jorge Larrañaga, reclamó la comparecencia de la ministra del Interior, Daisy Tourné, en el Parlamento para que explique el proceso que se propone. La ministra se mostró sorprendida pero quizás pueda echar algo de luz a este confuso panorama.
Y entretanto este intento reeleccionista, que por momento se parece a un gran "show", tapa en parte la complicada interna del oficialismo y que incluye, según diversas fuentes, una tensión importante entre el presidente y Mujica.
Astori y Mujica comparecieron juntos en un acto público, pero no hubo novedades respecto a un acuerdo. Más aún, desde el MPP se dio un paso que en primera instancia puede entenderse como un gesto para la concreción de la fórmula, pero que constituye una clara jugada para embretar a Astori.
el sector de Mujica dijo que él está dispuesto a ser el candidato a vice del ex ministro de Economía, pero reclama saber si éste también acompañaría al "Pepe" como segundo, si así lo resolviera el Con- greso.
Desde Asamblea Uruguay se respondió con evasivas y un silencio altamente sugestivos. Y al mismo tiempo, paradójicamente, en algunos medios cercanos al presidente, se insiste reservadamente con una frase llamativa: "juéguense por Astori-Mujica".