El que ensucia paga

JAVIER GARCÍA

Y si hubiera una ley que prohibiera las pintadas en los muros? La pregunta salta a la vista al ver esta semana con poca gente en Montevideo el estado en que se encuentra la ciudad. Es verdad a medias que la ciudad más limpia es la que menos se ensucia como reza ese slogan de ocasión con el que suelen lavarse las manos las autoridades frentistas que gobiernan ya cerca de cuarto siglo la capital. La realidad es que las ciudades se ensucian y cuando pasa esto alguien tiene que devolverles la limpieza y para eso los montevideanos pagamos impuestos. Para que haya una ciudad sucia puede haber o no ciudadanos sucios, pero siempre hay una intendencia omisa. El estado de Montevideo es deplorable.

Se agrega a esto una responsabilidad total de los partidos políticos, sindicatos y de muchos otros de ese otro tipo de agresión ciudadana que son las pintadas y las pegatinas de cuanto muro quede libre. Partidos y gremios recurren a ensuciar con esta forma tan barata de propaganda, hecha con el bolsillo de todos los contribuyentes que pagan el mantenimiento posterior de edificios y espacios públicos enchastrados. La presidencia y la propia IMM firman también afiches que luego se pegan por miles en paredes.

Todo vale: predios privados y lugares que son patrimonio de todos como escuelas, liceos, hospitales, bibliotecas, monumentos y hasta en los cementerios donde no solo se ensucia sino que además se traduce falta de respeto. Nos acostumbramos a tener una ciudad en pésimo estado de limpieza y por lo tanto no llama la atención que las pegatinas y las pintadas estén por todos lados y las paredes se hayan transformado en enormes carteleras públicas que a precio de ensuciar lo que es de todos se usan para difundir consignas, listas políticas y gremiales y espectáculos de todo tipo. Seguro que ninguno de los dirigentes que mandan pintar y pegatinear las paredes de la ciudad, ensucia la fachada de su casa con consignas. Ah no, pintar es un derecho pero si es en la pared del otro. De esto sí somos responsables todos, porque no hay excepciones y todos los partidos, el PIT CNT y hasta la Intendencia de Montevideo pintan y pegan afiches en paredes y muros. Luego, cuando hay que limpiar, los que pagan son los contribuyentes. Publicidad barata si la hay.

En el caso de Montevideo hay una ordenanza que prevé prohibiciones y sanciones para evitar esto. Notoriamente es letra muerta. Para cambiar la ciudad hay que quererla y entenderla como un espacio común y habitable. Los partidos perdemos autoridad si criticamos la falta de limpieza pero somos responsables de ensuciarla con nuestras actividades.

Así como "el que rompe, paga", el que ensucia también. Los contribuyentes ya pagan bastante de impuestos para que se limpien las calles y veredas y se levante la basura, aunque los resultados sean pésimos. Los partidos, sindicatos y las organizaciones que agreden de esta otra forma la ciudad deberían pagar por limpiar lo que ensucian. Es lo justo. Habrá que buscar espacios adecuados como en otras ciudades para este tipo de publicidad, pero no esta piedra libre donde sectores políticos, gremiales y organizadores de espectáculos se aprovechan de espacios comunes, algunos muy sagrados como los cementerios para hacer propaganda. Y menos con plata ajena.

Quizás lo mejor sea legislar para preservar el patrimonio de todos y nuestra casa común.

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