El mercado y la carne

A finales de agosto se anunció la compra por Minerva Foods (Minerva) de buena parte de las operaciones de faena de bovinos y ovinos de Marfrig en el Cono Sur. Una transacción cuya lógica económica para el adquirente es incuestionable, ya que aumenta sus ingresos significativamente, genera importantes sinergias, refuerza su posición en carne fresca, y profundiza su diversificación geográfica.

La compra por Minerva de tres de los cuatro frigoríficos de Marfrig en Uruguay -Inaler, Colonia y La Caballada- está siendo analizada por la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia (Comisión), un órgano desconcentrado del Ministerio de Economía y Finanzas para determinar si la transacción puede restringir la competencia en detrimento de consumidores y/o ganaderos. La Comisión puede aprobar la operación sin condiciones, rechazarla de forma total, o aprobarla sujeta a condiciones.

Aun cuando la operación propuesta no reducirá el número de competidores en Uruguay, puesto que Marfrig seguirá operando en el país, sí que dará lugar a un incremento de la concentración de la capacidad frigorífica nacional, otorgándole el liderazgo a Minerva, quien recientemente compró el frigorífico de Breeders & Packers Uruguay (BPU). La magnitud del posible impacto de dicho aumento de la concentración sobre los precios del ganado y la carne faenada en Uruguay dependerá de la importancia de la presión competitiva ejercida por los rivales instalados fuera del país sobre la industria frigorífica uruguaya; o, en términos técnicos, de “la dimensión geográfica del mercado relevante”.

Si el mercado es global, el análisis es sencillo: la transacción no tendrá impacto alguno sobre los precios domésticos de ganado y carne. Si el mercado es de dimensión doméstica, el análisis de los efectos de la transacción es mucho más complejo. Afortunadamente, como explico a continuación, no se necesitará recurrir a la artillería pesada del análisis económico y econométrico puesto que el mercado es global.

En efecto, la evidencia que he tenido la oportunidad de analizar demuestra que Minerva, Marfrig y sus competidores en Uruguay compiten en un mercado de dimensión global. El ganado y la carne uruguayos se exportan a todo el mundo. Por ejemplo, el ganado uruguayo, gordo o flaco, se exporta en pie de manera significativa a Turquía pero también a China y otros muchos destinos. Asimismo, la carne fresca uruguaya se exporta a toda Latino-américa, a Europa, a China y a los Estados Unidos.

No debería sorprendernos, pues, que los precios domésticos, tanto de ganado en pie como de carne faenada, muestren un paralelismo casi perfecto con sus respectivos precios de exportación. Un grado de paralelismo que es, hoy en día, mucho mayor que el que algunos economistas identificaron la pasada década. La razón es que el precio de exportación de cada uno de estos productos define un piso, o límite inferior, para su correspondiente precio doméstico. Puesto que la exportación proporciona un destino alternativo al consumo doméstico, el precio de exportación representa el “costo de oportunidad” de ganaderos y frigoríficos en el mercado doméstico y, como es bien sabido, ninguna empresa fija un precio por debajo de su coste de oportunidad.

Dado que los precios de exportación tanto el del ganado como el de la carne vienen determinados por el balance entre la oferta y la demanda de estos productos a escala global, dichos precios son necesariamente independientes del grado de concentración de la industria frigorífica en Uruguay. En consecuencia, también lo son los precios domésticos de ganado y carne, ligados a los precios de exportación o, en la jerga económica en “paridad” con los precios de exportación.

Toda la evidencia que he analizado confirma esta afirmación. No solo porque precios domésticos y de exportación vayan de la mano, como ya he explicado, sino porque: (a) los precios domésticos no reaccionan a cambios en las condiciones de oferta y demanda de alcance meramente nacional (shocks domésticos), sino a cambios (o shocks) en el balance oferta-demanda global; (b) de hecho, el cambio en la concentración nacional derivado de la compra de BPU por Minerva no tuvo ningún impacto en precios; y (c) los márgenes de explotación de las plantas uruguayas son similares a los de las del resto del mundo.

En conclusión, la transacción entre Minerva y Marfrig no producirá cambios en los precios domésticos de ganado en pie y carne faenada, porque estos están dados por los precios de exportación que, por su parte, se establecen en un mercado global donde el impacto estructural de dicha transacción es obviamente mínimo.

*Doctor en economía por la Universidad de Oxford, ha publicado en revistas sobre organización industrial y economía de la competencia.

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