El INAU puertas afuera

Puede aceptarse que al INAU no le sea fácil solucionar los problemas que tiene puertas adentro, y prueba de ello surge de la sucesión de motines y las fugas que han tenido lugar en los últimos tiempos.

Esa situación crítica se ve reflejada además en la información, dando cuenta que en lo que va de este año se registra el promedio de un empleado herido por los reclusos, cada cuarenta y ocho horas. Las nuevas autoridades procurarán los medios para corregir ese estado de cosas, pero existe otra realidad paralela que no puede ignorarse y es lo que ocurre con los niños en situación de calle, pidiendo monedas en las esquinas o haciendo malabarismo en los semáforos o durmiendo en las veredas, demostrativa de un fracaso del INAU puertas afuera, que también debe asumirse.

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