Francisco Gallinal
Las diferencias dentro del Frente Amplio respecto a la llegada del Presidente Bush al Uruguay han generado toda una serie de hechos políticos singulares que seguramente tendrán perplejo al observador de la realidad nacional, y tienen desacomodado al gobierno que todos los días cae en una contradicción o en una paradoja pintoresca.
Para empezar el Presidente visitante no va a concurrir al Parlamento. Es una vieja tradición nacional que cuando llega un primer mandatario comparezca ante la Asamblea General y, cuando la agenda es corta y no hay tiempo suficiente, que al menos lo haga ante la Comisión de Asuntos Internacionales. No va a ocurrir en esta oportunidad, por una razón muy sencilla; el gobierno no está en condiciones de responder por la actitud de sus propios legisladores que ya habían anunciado con anticipación suficiente - algunos de ellos, no todos - que no harían acto de presencia en el caso que el visitante compareciera ante el parlamento.
No todo el Poder Ejecutivo va a recibir al Presidente de los E.E.U.U.. Con mucho cuidado se eligió a los Ministros de Estado que estarán presentes en las audiencias, especialmente de Anchorena; con el mismo cuidado que se excluyó a Arismendi y a todos aquellos que de alguna manera pudieran representar a los "contras".
Tampoco se promovió desde el Poder Ejecutivo la iniciativa legal correspondiente para autorizar el ingreso de personal militar extranjero al territorio nacional. La Ministra de Defensa Nacional pretende salvar la instancia expresando que en una próxima oportunidad - que muy difícilmente ocurra en el transcurso de ésta administración - se va a solicitar pero, ¿por qué no se hizo en ésta, como correspondía? Pues también en este caso por una razón muy sencilla, porque el Presidente y la Sra. Ministra tienen absolutamente claro que buena parte de sus legisladores no están dispuestos a votar esa autorización aunque alegremente acepten que se produzca el ingreso sin pronunciamiento del parlamento nacional.
A su vez el Frente Amplio debió pronunciarse a instancia de sus sectores más radicales, acerca de su participación en la marcha anti Bush que ha sido convocada por distintas organizaciones. Y a pesar que el propio Vázquez ha expresado que Bush llega al Uruguay respondiendo a una invitación formulada por el presidente uruguayo, el Frente dejó en libertad de acción a sus adherentes respecto a su posible participación en la marcha. El MPP, por su parte, sorprendió en las últimas horas adhiriendo a la misma y exhortando a participar y el Ministro Mujica, orientador de dicho grupo, declaró a algunos medios que si no se desempeñara como Ministro, estaría presente en la marcha de repudio.
Advertirá el lector: primero, la prueba del nueve respecto al doble discurso del gobierno y, segundo, las marchas y contra marchas a las que se ven obligados los abanderados del doble discurso. ¿Qué en definitiva es un problema de ellos? Sí, por cierto. Pero después que no se nos critique porque le señalamos al gobierno que carece de rumbo en materia de política exterior porque más allá de lo pintoresco y anecdótico de las situaciones creadas, el daño grande se le hace al país en su imagen internacional, lo que nos debilita a la hora de una negociación.
A la que deberíamos llegar con las mayores fortalezas para poder defender la soberanía nacional que, según algunos y como consecuencia de la visita, está en riesgo.
Después que no se nos critique porque le señalamos al gobierno que carece de rumbo en materia de política exterior .