Ejemplos que hablan

Rodolfo Sienra Roosen

Continuamos la reflexión final de nuestra nota del domingo pasado. ("La tapadera"). Comentando la contundente derrota del Frente Amplio en su frustrado intento de sacar adelante "la intepretativa" prevenimos contra las euforias de adelantar efectos adversos para el gobierno en 2014.

A no confundir costos políticos del momento con costos electorales a futuro. Y mientras el país siga dividido en dos mitades, una de las cuales a la hora de votar suma, y la otra, con afinidades ideológicas más fuertes se divide y resta, rechazando coaligarse -lo cual es posible legalmente desde 1996- el cambio es utópico. Y concluimos "pasó en Perú, va a pasar en Argentina, y aquí nos complacemos en taparnos la vista".

Lo de Perú está consumado. De cinco candidatos, los tres que podían concertar por estar integrados en tendencias centristas con diferencias de matiz, se dividieron. En primera vuelta, Kukzinski, Toledo y Castañeda sumaban un 44%.

El destino de Perú se juega hoy con dos candidatos extremistas e irreconciliables. Keiko Fujimori tuvo un 23.55% y en la otra punta, Ollanta Humala, un 31.70%. Estamos lejísimos del ideal para una conducción fluida en el futuro inmediato del país incaico.

En Argentina, todo apunta a lo mismo. En un prolijo análisis de la realidad política, Joaquín Morales Solá ("La Nación" 28 de mayo) remata la nota con la conclusión que adelanta el título: "La oposición también reelige a Cristina". Y allí va desbrozando un tenebroso entramado de idas y venidas, amores y odios, encuentros y finalmente desencuentros de todo el espectro político opositor, incluyendo al Justicialismo disidente y a los demás partidos.

Entonces desfilan actitudes, acercamientos y tomas de distancia, en definitiva brechas que han ido separando a todos, desde Binner hasta Duhalde, pasando por Alfonsín, Lavagna, De Narváez, Macri y todo el elenco conocido del escenario.

A un mes escaso del vencimiento del plazo para presentar candidatos, observa Morales Solá, "la oposición parece ser la primera en haberse convencido que Cristina Kirchner ya ganó... una mezcla inexplicable de egoísmos, de amateurismo, de escasa experiencia política y de exigua vocación de poder conduciendo al proceso opositor" ante un gobierno que "embellece los errores y oculta los problemas".

¿Y por casa, qué tal ? Falta mucho, pero aún con el cadáver caliente de la interpretativa, sacudido a shocks eléctricos por la sucesión de errores del gobierno, si las elecciones fueran hoy, a la mitad que pega con toda su energía junta, no le puede ganar nadie de la otra mitad dividida

¿Que hay tiempo para pensar? No, porque es elemental que a una coalición que pesa 50, sólo le puede ganar otra que pese más. ¿Que hay que cuidar las chacras de los profesionales de la política? Eso es otra cosa. Si jugamos al achique, sigamos jugando. Pero entonces, a dejar claro que falta voluntad para cambiar el gobierno.

La gente sabrá lo que tiene que hacer.

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