Diego Fischer
Diego Fischer

Perspectiva de Emiliano

Sin dramatizar pero con un carga emotiva muy grande, Emiliano Cotelo se despidió el pasado 31 de diciembre de radio El Espectador. De esta manera cerró un ciclo de 22 años consecutivos en los que él y un equipo de profesionales que fue renovándose a lo largo del tiempo, lograron rescatar del olvido a una emisora que había hecho historia en la radio telefonía uruguaya.

Sin dramatizar pero con un carga emotiva muy grande, Emiliano Cotelo se despidió el pasado 31 de diciembre de radio El Espectador. De esta manera cerró un ciclo de 22 años consecutivos en los que él y un equipo de profesionales que fue renovándose a lo largo del tiempo, lograron rescatar del olvido a una emisora que había hecho historia en la radio telefonía uruguaya.

Nadie puede hoy desconocer que hubo un antes y un después en El Espectador desde que Cotelo y su programa En Perspectiva desembarcaron en la emisora a comienzos de la década de 1990.
No era un desconocido el que llegaba, por el contrario Emiliano traía consigo la experiencia y el buen nombre aquilatado durante una década haciendo periodismo radial del bueno. En efecto, su carrera profesional se inició en 1983 en CX30 , poco antes de la histórica primera visita de los reyes de España al Uruguay, Juan Carlos y Sofía, entonces en la cúspide de su prestigio internacional, y que con su viaje a Montevideo trataron de contribuir a la apertura democrática que por entonces se había empantanado. Su derrotero siguió luego en la FM Del Palacio, donde Emiliano comenzó a tallar fuerte y a convertirse para los otros programas de radio,en una competencia a la que se debía tener muy en cuenta. Puedo afirmar esto con propiedad, ya que por entonces yo trabajaba en Radio Sarandí como productor de En Vivo y en Directo, bajo la batuta de Néber Araujo.

Años gloriosos de la radio que algunos creyeron que desaparecerían cuando Araujo se marchó de CX8 y Jorge Nelson Mullins, Director y propietario de dicha radio la vendió, allá por 1994. Pero no, la escuela de aquella Sarandí tuvo en Emiliano a su mejor continuador. Curioso, Emiliano no trabajó nunca en Sarandí; pero fue quien logró que permaneciera y se aggiornara una forma de hacer y entender el periodismo radial. Impuso su impronta y nació entonces el estilo Cotelo; que no es otra cosa que el profesionalismo, la seriedad, la imparcialidad y la ética en el manejo de la información.

Es esa forma de trabajar y comunicar con la que Emiliano se ganó siempre el respeto de su enorme audiencia. Es también su forma independiente y su actitud de no involucrarse con el poder de turno, sea político o económico, lo que forman su mayor capital: su credibilidad .
A lo largo de estas dos décadas, Emiliano nos ha informado, nos ha mostrado la realidad sin anteojeras ni preconceptos, nos ha hecho reflexionar con sus análisis despojados de partidismos. En síntesis, ha ejercido su profesión como lo que es: un gran profesional y un líder de opinión. Y esto que puede sonar obvio, no lo es. En un país altamente tinellizado, en la que la mayoría de los dueños o permisarios de medios de comunicación, han hecho propio lo peor de la televisión y la radio argentinas, saber que aún existen periodistas como Emiliano Cotelo, que por no abdicar de sus principios y ética se alejó de El Espectador, es algo que reconforta.

Por eso desde aquí le recuerdo las palabras que pronunció hace 72 horas, cuando se despidió de los micrófonos de El Espectador: (…) ”Invocando la valentía de los fundadores y apoyado en la contribución generosa de decenas de profesionales con los cuales hemos ido desarrollando En Perspectiva, hoy nos aprontamos para dar otro salto hacia adelante”. Que así sea.

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