Créase o no, nuestras representaciones diplomáticas en París no pueden expedir pasaportes a los uruguayos que por distintas causas lo solicitan. Según se ha sabido, el motivo es que el Ministerio de Relaciones Exteriores no tiene rubros para comprar libretas. Pero además, falta imaginación hasta para conceder un salvoconducto a los uruguayos que viajan, al menos para salir del paso. Esto da la idea del despilfarro de los dineros públicos que viene haciendo el gobierno más recaudador de la historia del país. Queda claro que se ha gastado todo, no queda absolutamente nada, ni siquiera para atender las necesidades básicas de sus funcionarios y reparticiones oficiales. Así se entiende la desesperación del gobierno por inventar nuevos impuestos sin siquiera consultar a sus propios técnicos