El Gobierno uruguayo promovería una condena expresa a Cuba a raíz de los últimos dolorosos y tristes acontecimientos ocurridos en estos días, y frente al tema nos han preguntado qué posición sustentamos.
Comulgamos con la posición que muy claramente ha definido el Partido Nacional en los últimos tiempos, dentro de un panorama internacional que ha sido objeto de análisis permanente, y que no ha tenido de nuestra parte pronunciamientos esquivos ni confusos.
No los ha tenido históricamente y han sido muy claros en lo que refiere a los más recientes acontecimientos.
Históricamente porque ni la dictadura cubana ni el bloqueo a dicho régimen han estado dentro de nuestras simpatías, y a partir de esas dos fundamentales visiones se han estructurado todas las opiniones vertidas desde entonces a la fecha.
Respecto a los hechos más recientes, ya el 24 de febrero de este año el Directorio del Partido Nacional fue el primero en expresar en forma terminante su condena a la guerra, a las tiranías, al terrorismo, al uso ilegítimo de la fuerza por fuera de las Naciones Unidas, y su defensa a ultranza del derecho internacional público como instrumento que preserva la autodeterminación de los pueblos, el respeto a sus soberanías, y puede precaver primero y en su defecto, superar luego, los conflictos de intereses entre las naciones.
Pocos días atrás, cuando todavía no se habían producido las ejecuciones que hoy son noticia, nuestra colectividad condenó los ataques a la libertad de expresión dentro del régimen cubano, y promovió la convocatoria de la Cámara de Representantes para expresarse sobre el punto, la que pasó a cuarto intermedio para la semana próxima. Interin se concretaron las ejecuciones por lo que al momento de reanudarse la discusión, nuevos e importantes elementos se pondrán sobre la mesa que, esperemos, influyan en la discusión y aseguren un pronunciamiento unánime de condena a los hechos.
Si a ello sumamos que cuando se produjo la ruptura de relaciones con Cuba mostramos una actitud reticente al hecho en atención a que no encontramos felices las expresiones de una y otra parte que llevaron a una decisión tan drástica, queda claro que en todo momento nos ha guiado una actitud constructiva, equilibrada y cargada de una alta intención objetiva en el análisis de todas y cada una de las circunstancias complicadas en las que el mundo se ha visto envuelto en el transcurso de los últimos tiempos.
De allí que la condena al régimen cubano por los hechos de notoriedad, no sea simplemente una declaración aislada producto de una diferenciación ideológica que desde luego existe, pero que en este caso no es determinante.
Desde luego nunca nos ha sido ajeno el carácter dictatorial del gobierno de Castro, y que su prolongación en el tiempo ha agotado a la propia dictadura a un punto tal que hoy se toman las decisiones que se toman precisamente para sostener lo que cada día resulta más difícil de sostener.
Pero nuestra posición en la circunstancia es el resultado de una concepción del mundo y del relacionamiento entre las naciones, que ha influenciado permanentemente en las definiciones que en cada momento de la historia ha tenido nuestra colectividad política.
Estas son pues nuestras razones, fundamentadas en una prédica constante y coherente, a la que no le duelen prendas al momento de pronunciarse. En este punto también nos diferenciamos del gobierno al expresar nuestra condena, porque a este último quizás le faltó como antecedente la claridad de su definición cuando se desató el conflicto bélico que hoy sacude a Irak.