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Crece el peligro de una guerra global

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El orden mundial cruje por todas partes. Con la marina china hostigando a barcos filipinos para expandir su área de soberanía marítima a costa de ese archipiélago, y con el presidente Joe Biden advirtiendo que Estados Unidos respaldará a Manila en un conflicto armado con Pekín, se abre otro punto de altísima tensión en Asia, donde Taiwán empezó a adquirir armamentos de guerra para repeler una posible invasión china y donde Kim Jong Un ha comenzado a repetir como un loro que es inevitable que el ejército norcoreano invada a Corea del Sur.

La justificación de la guerra que está anunciando el líder de la porción comunista de la península coreana, es que Seúl y Washington preparan un ataque contra su país para que un estado aliado de los norteamericanos, con bases estadounidenses en su territorio, llegue hasta las fronteras de la República Popular China.

Desde las guerras de conquista que multiplicó Japón a partir de finales del siglo XIX y hasta mediados del XX, jamás hubo tanto peligro de múltiples conflictos bélicos incendiando Asia.

También en el corazón de África se va incubando una posible guerra entre los bloques de países que representan, dentro del continente negro, a los bloques de potencias que están pulseando por el liderazgo mundial.

Acertadamente, The Economist describe cómo China, Irán y Rusia van conformando un bloque homogéneo que se contrapondrá a las potencias de Occidente. Ese bloque anti-occidental cuenta con Corea del Norte como una de sus amenazas nucleares, y procura gravitar sobre África y América Latina.

De volver Donald Trump a la Casa Blanca venciendo a Joe Biden en la elección presidencial de noviembre, Estados Unidos podría efectuar el divorcio militar de Europa y situarse en una posición neutral respecto las democracias desarrolladas de Occidente y el eje Moscú-Pekín-Teherán, limitándose a la competencia económica fuerte con China.

En ese caso, el presidente ruso sentirá el camino allanado para nuevas conquistas territoriales. Primero anexaría Transnitria, territorio moldavo con población rusófona a la que ya hizo votar en los últimos comicios presidenciales, y luego podría atacar Lituania desde Kaliningrado, enclave ruso sobre el Mar Báltico.

Si bien la elección en Rusia no logró parecer creíble, de ella salió un Vladimir Putin recargado que habla de “tercera guerra mundial”, mientras su alter ego, el número dos del Consejo de Seguridad Nacional Dmitri Medvedev, proclama que “el único plan de paz que tiene Rusia es la anexión de toda Ucrania” y la destrucción total del estado ucraniano.

Ya hay oficiales de la OTAN en Ucrania y Francia parece pronta a enviar tropas. Mientras el titular de Asuntos Exteriores y Políticas de Seguridad de la Unión Europea (UE), Joseph Borrell, propone descongelar los fondos retenidos a Rusia para financiar la lucha de los ucranianos contra el ejército invasor, en la televisión francesa ya aparecen militares explicando que las tropas galas podrían desplegarse a los largo del río Dniéper o bien a lo largo de la frontera con Bielorrusia.

Altos mandos europeos calculan que el aparato militar de Ucrania podría desmoronarse antes de mitad de año, lo que permitiría a las fuerzas rusas avanzar hacia Odesa y Kiev para avanzar desde allí hasta las fronteras occidentales del país invadido.

Eso es lo que Francia, Alemania, Gran Bretaña y otros países de la UE parecen totalmente decididos a impedir. A esta altura, está claro que Ucrania no puede expulsar a los rusos de su territorio. Si vuelve a recibir armamentos y municiones en gran escala, como ocurrió hasta ya hace muchos meses, a lo sumo podría contener o dificultar el avance enemigo.

Pero para derrotar al ejército enviado por Moscú, Europa comienza a dar señales de estar dispuesta a entrar de manera directa en el conflicto. Y eso sería la Tercera Guerra Mundial en el viejo continente.

De ese modo, las potencias de Occidente están desafiando las amenazas del Kremlin respecto a usar armas nucleares contra los países de la alianza atlántica. El mensaje occidental parece decir “ni un paso atrás”, si para detener a Putin tiene que estallar la tan temida Tercera Gran Guerra, estallará.

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