No sé como se sienten Ustedes, pero yo tal como están las cosas, acá, allá y acullá, no se dónde estoy parado; bah…, sentado.
¡Viva la libertad carajo! Que viva sí, ¿pero a qué costo?
Había mucha cosa que hacer, sin duda. Y todos los caminos son empedrados: el copamiento, más la corrupción desbocada , era casi total, -y muy progresista (ja, ja)-; resultaba ineludible arrancar algunos dientes. Para los enemigos -los chorros y los totalitarios- se explica y dejémonos de joder con lo de adversarios. Pero asusta mucho lo de los amigos: la soberbia y la ingratitud, ¡que dos cosas más asquerosas y peligrosas! Mirá Marra y Píparo, caras feas que mejoraban la de Milei. Mondino y Victoria Villarruel, ellas sí que lo maquillaban y suavizaban. A esas señoras le debe el triunfo, más que a Bullrich o la hermana Karina, otrora siempre cuidadosamente escondida, y se explica. Todo muy fidelista: mirá lo de Camilo Cienfuegos: en el camino hacia el poder no se pueden admitir las más mínimas dudas y diferencias y ni la desobediencia aun sean los más amigos y fieles compañeros. Si habrá que coser con cuidado; y nosotros, sobre todo. Uruguay no tiene resto para hacerse el loco. Es la realidad.
Habrá que dar “puntadas” por el lado de Brasil. Es lo que hacemos. Es la única definición de este novel gobierno; junto tal vez con los primeros avances gramscianos para el copamiento de la educación y la puesta en práctica de las recomendaciones de Lenin para el encolumnar y luego “borrar” a los sindicatos, más algunas tendencias kirch-neristas. Todo tiene que ver con la receta de cocinarnos a fuego lento.
Respecto a seguir a Brasil y Lula, también habría que poner atención con cada puntada. ¿Brasil sabe hacia dónde va o tiene que ir y dónde está parado? Hablo de los que allí mandan y deciden, Lula ya no cuenta. Lo que pasa es que los vecinos del Norte están perdiendo un amigo, una importante carta; ahora Putin y Trump son amigos, y para ser amigo del ruso hay que pasar por el pelirrojo del norte. Difícil que Putin, con lo que procura conseguir por sus pagos -ver Ucrania- se ponga a estorbar en pagos ajenos. A Brasil le quedaría China, pero esta hasta dónde es confiable: decididamente es más probable que China y Trump arreglen entre sí. ¿Europa? Y Europa a lo sumo para los europeos, si esta vez se esfuerzan; ademas a Lula no lo quieren. Pocas salidas tiene Brasil. Y parece difícil que Trump con sus pretensiones territoriales y de mando, piense en la posibilidad de tener una “potencia” sudamericana autónoma; en todo caso una sucursal, como ya pasó y los brasileños contentos.
Por eso no confiaría mucho en los “amigos” brasileños: hay cien ejemplos para no, pero basta con el de los puentes y el matonismo de Kirchner: Lula se lavo los manos olímpicamente.
Así que cuidado: es fácil coser acá en casa y cocinarnos como bobeando -tranqui nada cambia, no habrá impuestos, los jubilados no perderán, no vamos a confiscar ahorro de los trabajadores, todo seguirá igual- y mucho diálogo tipo Maduro, pero para afuera hay que poner más atención; ya no se trata solo de coser y bordar.
No sea cosa que le estemos preparando el camino más a un Milei que a un Fidel, por mucho que sueñen y se esfuercen algunos ministros y ministras.
Con esas opciones estamos fritos.