Burla al pueblo

GUSTAVO PENADÉS

El Frente Amplio se apresta a desconocer la voluntad popular. En pocas horas más -de no mediar circunstancias extraordinarias-, será aprobado un proyecto de ley que elimina la ley de caducidad. Por dos veces la ciudadanía se pronunció por mantenerla. Una vez en 1989 a pocos años de recuperada la democracia. La otra 20 años después, cuando el cuerpo electoral no solamente era diferente sino también mayoritariamente frentista.

Dirigentes de primera línea de la coalición, pocos meses atrás, se opusieron al proyecto "interpretativo" de la ley de caducidad usando similares argumentos, aunque finalmente terminaran votando por disciplina partidaria.

La Ley de Caducidad no apareció porque sí. Es la consecuencia de un proceso que se inició casi cincuenta años atrás. Un proceso cargado de dolor y sufrimiento que se pretende no tenga punto final.

En el fondo lo que existe es un deseo de algunos de ajustar cuentas. Hasta el Presidente de la República habló de justicia con olor a venganza.

Juristas de primer nivel han expresado que este proyecto es un disparate, pero lo peor, es que, a la ligera, se comete un gravísimo atentado contra la institucionalidad y contra el Estado de Derecho.

En aras de la supuesta defensa de los derechos humanos se violan impunemente otros derechos humanos.

En aras de subsanar la supuesta inconstitucionalidad de la Ley de Caducidad, se viola el fundamental principio de la separación de poderes.

La seguridad jurídica queda por el camino y la palabra del Estado ya no tendrá valor.

Principio esencial del derecho penal es el de que la ley penal se aplica retroactivamente únicamente si fuera más benigna. Sin embargo, tampoco esa garantía esencial de la sociedad moderna es tenida en cuenta.

La soberbia que exhiben los dirigentes del Frente Amplio es increíble. Ni los años de dictadura, ni los años de democracia les sirvieron para aprender que no alcanza con llenarse la boca con la palabra "democracia". Hay que practicarla y, por encima de todo, creer en ella.

Aunque, en realidad son coherentes. Muchos de los actuales actores unas décadas atrás se alzaron en armas despreciando la llamada "democracia formal", mientras que otros, como el Partido Comunista, coqueteaban con los militares prontos a sacar tajada.

El tiempo pasó y, en 1986, a instancias de la grandeza y generosidad de Wilson Ferreira, seguido por la mayoría del Partido Nacional, que sufrió la división y el enfrentamiento, felizmente superados, la mayoría de los uruguayos iniciamos el camino del perdón, de la reconciliación y de la paz.

Hoy, nuevamente, sembradores de odios, de inquinas y de revanchas personales, ponen en brete al pueblo uruguayo y se aprestan a desconocer sus reiterados pronunciamientos.

Esto pasa en el año del Bicentenario. El 5 abril de 1813, el Gral. Artigas pronunciaba ante los diputados de los pueblos orientales una de sus frases más famosas: "Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana". Este año se la ha repetido mucho. El FA si la escuchó, todavía no la entendió.

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