El canciller Luis Almagro se las vio en figurillas para explicar la posición de Uruguay en la elección de Néstor Kirchner como secretario de Unasur. Las zozobras del canciller venían de atrás porque en los días previos había asegurado que ese asunto no estuvo en la agenda de José Mujica durante su encuentro con Cristina Kirchner. Luego, cuando el tema se le vino arriba, buscó cobijo en la pegadiza frase "ni voto ni veto" para definir la postura de nuestro país en la elección. Una vez que ésta se produjo, Almagro hizo una compleja exégesis del concepto del "consenso" para concluir con que Uruguay no votó, sino que acompañó la decisión mayoritaria. ¿Y eso no es votar? ¿Acaso Uruguay no pudo abstenerse como hizo, por decoro, la propia Argentina? Ingrata tarea la de Almagro.