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BONOS URUGUAYOS

Luego de haber avanzado en las cuatro semanas anteriores, los títulos de deuda soberana uruguayos tuvieron un lógico ajuste a la baja en sus precios y se vieron presionados, además, por el desplome de los bonos del gobierno de Brasil. La caída semanal "punta a punta" fue de 0,45%, de acuerdo al índice Bvmbg de la Bolsa de Valores, que el viernes se ubicó en 189,11 enteros. Agentes bursátiles consultados explicaron que, a diferencia de lo que venía sucediendo en los últimos meses, los bonos globales uruguayos se desprendieron de los movimientos de sus pares de Estados Unidos y se comenzaron a verse afectados por la fuerte caída sufrida por los títulos de Brasil. La situación económica y política en el vecino país, y la posibilidad de una reducción en la nota de la deuda, llevó a los inversores a mostrar una enorme corriente vendedora. Esto afectó, en parte, en Uruguay y se comenzó a ver cierta corriente vendedora. Si no puede ver la imagen haga click aquíOFERTA
Los precios de los títulos de deuda soberana uruguayos nominados en dólares tuvieron una semana positiva en la variación "punta a punta", aunque con volatilidad, moviéndose al influjo de sus pares del Tesoro de Estados Unidos. El incremento semanal fue de 0,12%, de acuerdo al índice Bvmbg de la Bolsa de Valores, que el viernes se ubicó en los 189,69 puntos básicos. Operadores bursátiles consultados dijeron que la enorme volatilidad de los mercados internacionales ante la situación de Grecia y la caída de la bolsa de China, llevaron a los inversores a buscar títulos más seguros, siendo los treasuries una de las opciones preferidas por estos. Como suele suceder, los títulos de Uruguay ajustan en función de los estadounidenses. Tomando en cuenta que los globales uruguayos subieron en mayor medida que los títulos estadounidenses, el índice de riesgo país UBI, de República AFAP, bajó cinco enteros en la semana a 180 puntos básicos. Si no puede ver la imagen haga click aquíSiguen moviéndose al influjo de los títulos de Estados Unidos
Los precios de los títulos de deuda soberana uruguayos nominados en dólares avanzaron por segunda semana consecutiva, acompañando la tendencia verificada por sus pares de países emergentes, con los inversores mostrando cierto apetito por activos más riesgosos, pero dentro de un escenario de cautela ante el referéndum que se realizaba ayer en Grecia y las posibles consecuencias en los mercados. Agentes bursátiles consultados destacaron que el alza de los títulos uruguayos se dio en un contexto de reducida operativa. El avance semanal "punta a punta" de los bonos globales uruguayos, de acuerdo al índice Bvmbg de la Bolsa de Valores, fue de 0,72%, el más pronunciado desde la última semana de marzo, al finalizar el viernes en 189,47 unidades. Dado que los precios de los títulos del Tesoro de Estados Unidos subieron algo más que los globales uruguayos, el riesgo país UBI, de República AFAP, subió cuatro puntos a 185. Si no puede ver la imagen haga click aquíAcompañaron la tendencia de sus pares de países emergentes
Luego de haber retrocedido en las cuatro semanas previas, los precios de los títulos de deuda soberana uruguayos nominados en dólares tuvieron un lógico ajuste al alza la semana pasada, continuando con una incidencia directa de la evolución de sus similares del Tesoro de Estados Unidos. Agentes bursátiles consultados por Economía & Mercado explicaron que el rebote al alza fue limitado, pues subieron entre lunes y martes, y a partir del miércoles comenzaron a retroceder nuevamente. La incertidumbre reinante en torno a las negociaciones de Grecia con sus acreedores sigue incidiendo en el ánimo de los inversores. Según el índice Bvmbg, de la Bolsa de Valores, el alza semanal de los bonos fue de 0,12%, cerrando en 188,11 puntos. Por su parte, el índice de riesgo país UBI, de República AFAP, registró una caída semanal de 10 unidades a 181 enteros, dado que los bonos uruguayos subieron en mayor medida que los treasuries. Si no puede ver la imagen haga click aquíLa suba fue generada en los primeros días, luego bajaron
Los precios de los títulos de deuda soberana uruguayos nominados en dólares continúan en la senda bajista, que ya llega a cuatro semanas consecutivas, lo que supone la racha negativa más prolongada desde agosto de 2013, presionados por un persistente efecto de ajuste respecto de sus pares del Tesoro de Estados Unidos (treasuries). De acuerdo al índice Bvmbg, que mide los precios de los bonos globales uruguayos y que elabora la Bolsa de Valores, se ubicó el viernes en 187,89 enteros, un 0,38% por debajo del cierre de la semana previa. Agentes bursátiles consultados por Economía & Mercado indicaron que los movimientos de los treasuries siguen marcando los vaivenes de los bonos de países emergentes. Más allá de la nueva caída semanal, las fuentes consultadas dijeron que hacia el jueves se dio un repunte en los papeles más largos, lo que lleva a pensar que en los próximos días se pueda llegar a dar un lógico ajuste al alza. Si no puede ver la imagen haga click aquíProyectan que tengan un rebote al alza, tras sucesivos descensos
El diferencial de rendimientos entre los títulos de deuda soberana uruguayos y sus pares del Tesoro de Estados Unidos —riesgo país— registró la semana pasada el mayor avance desde mediados de marzo, en un contexto de marcado descenso de los primeros y de fuerte volatilidad de los segundos. El índice UBI, que mide el riesgo país de Uruguay y que difunde República AFAP, dio un salto semanal de 20 unidades, al ubicarse el viernes en 190 puntos básicos. De acuerdo a lo señalado por los operadores bursátiles consultados por Economía & Mercado, la semana pasada se mantuvo la marcada incidencia de las variaciones de precios de los títulos estadounidenses sobre los bonos de países emergentes en general, dentro de los cuales se encuentran los papales uruguayos. Dicha incidencia llevó a que los precios de los globales uruguayos llegaran a tocar los precios mínimos desde el cierre del año pasado. De acuerdo al índice Bvmbg, elaborado por la Bolsa de Valores y que mide el precio de los bonos globales uruguayos nominados en dólares, la caída semanal "punta a punta" fue de 1,08%, la más pronunciada en tres meses, al ubicarse el viernes en 188,62 unidades.Sufrieron el mayor descenso semanal en tres meses
¿Qué tienen en común Tim Cook, el gerente general de Apple; Xi Jinping, presidente de la República Popular China, el Papa Francisco, Bill y Melinda Gates, Mary Barra, la CEO de General Motors y Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo? Que ellos son algunas de las personas que integran la lista de veinte que la revista Fortune considera las figuras más influyentes a nivel mundial en 2015 por su contribución al mundo de los negocios, a la gestión gubernamental y a la filantropía, entre otras actividades. Y ya que estamos para las adivinanzas, veamos algunas que —aunque no lo parezca— nos tocan muy de cerca. ¿Cómo influye el romano Mario Draghi, el principal responsable de la política monetaria de diecinueve de los veintiocho países de la Unión Europea, sobre los movimientos de capitales mundiales?; ¿cuál es su responsabilidad en la reciente declinación del euro frente al dólar, entre otras monedas? Y la última: sus decisiones, ¿explican el aumento de los precios de los bonos globales uruguayos circunstancialmente más que la política fiscal de nuestro país? Es cierto que bancos centrales europeos como el restrictivo Bundesbank, el Banco de Francia fundado por Napoleón, y el Banco de Italia y el de España creados en la última década del Siglo XIX, tienen todos una fuerte autonomía para alguna función bancocentralista, por ejemplo la supervisión financiera. Pero son instituciones que, por pertenecer al grupo de naciones que comparten al euro, desde 2001 no tienen la posibilidad de emitir moneda propia: marcos, francos, liras, pesetas. Son países que, al no poder variar la cantidad de dinero que se emplea en las transacciones económicas y financieras, no tienen política monetaria propia ni tampoco política cambiaria propia. Dos limitaciones que, ante la crisis que ha vivido el grupo en los últimos años y que todavía viven algunas de las naciones que lo componen, les han dejado la fiscal como única política macroeconómica para enfrentar problemas recesivos y de alto desempleo. Son estas limitaciones lo que en algún momento llevó a pensar y plantearse abandonarlo a varios de los integrantes del grupo, y volver a adoptar sus propias monedas para tener autonomía monetaria y cambiaria. Desde el BCE la reacción para enfrentar al alto desempleo y a la recesión que se viviera hasta el año pasado y al lentísimo crecimiento actual, ha sido una política sumamente expansiva que se ha dado en tres etapas, cada una reforzando a la anterior. Primero el BCE decidió reducir la tasa de interés de referencia de su política monetaria a prácticamente cero para que la población de los países miembros del grupo aumentara el gasto en consumo y además la inversión, para así, incentivar a la producción. Ante la ineficacia de esa medida y las amenazas de presiones deflacionarias que llevarían a aumentos adicionales del desempleo —si los precios bajan y los salarios son inflexibles a reducirse, el desempleo aumenta al disminuir la ganancia de las empresas que pasan a producir menos—, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi lanzó la medida de cobrar intereses a los bancos por sus depósitos en la institución. El propósito era que los bancos tuvieran el incentivo a prestar a privados antes que depositar saldos ociosos en el Banco Central. Tampoco esa medida fue eficaz para enfrentar un desempleo que seguía en dos dígitos y que en algunos países como en España, a tasas récord. La tercera medida, más reciente, emula la que había tomado la Reserva Federal de Estados Unidos ante situación similar de receso y que desarmara enteramente en diciembre pasado: el denominado quantitative easing. La medida se materializa a través de la compra por parte del Banco Central Europeo de bonos de los países de la Eurozona, mediante operaciones de mercado abierto para lo cual la institución debe pagar emitiendo euros. Ante la mayor demanda por bonos, su precio sube y su rendimiento cae al tener cupones con tasa de interés fija. Al ingresar más euros al mercado, los vendedores de los bonos que los reciben los cambian por dólares para invertir en los bonos de Estados Unidos, que tienen rendimientos más altos. Como consecuencia de esa diferencial de tasa de interés a favor de los bonos de Estados Unidos que provoca una mayor demanda por dólares, el euro cae, se produce una "deseurización" por el vuelo a los bonos norteamericanos cuyos precios, ante la mayor demanda suben y sus rendimientos caen. Los rendimientos de esos bonos se reducen y entra a jugar, entonces, el deseo de los administradores de portafolios de lograr rendimientos que les permitan satisfacer a sus clientes y a las empresas financieras que les contratan para, de ese modo, lograr su ansiado "bono", premio anual por buena performance financiera. En procura de ese rendimiento se busca a los países emergentes que tienen rendimientos mayores y dan órdenes de comprar bonos y títulos de Chile, Colombia, Perú, Uruguay y hasta de Argentina que, a pesar de estar en default selectivo colocó en estos días un bono global por 1.400 millones de dólares. En este juego parece no importar, al menos por ahora, el riesgo fiscal y de default de los pagos de bonos de los países emergentes —sean riesgos altos o bajos según el país que se trate— y los títulos de deuda viven presiones alcistas de sus valores y bajistas de sus rendimientos. En los últimos tiempos se observa que, a pesar que el déficit de caja del Gobierno Central —emisor de los bonos globales y deudor por los mismos— se multiplica por dos en quince meses a 1.650 millones de dólares y que el déficit del sector público total también trepa a un incómodo nivel del orden de 2.100 millones de dólares (3,7% del PIB), el precio de los bonos globales de Uruguay se mantiene alto. Es cierto que los precios muestran volatilidad, que hay momentos del lapso que comento en que suben y otros en los que bajan, pero los movimientos son de dimensión escasa y responden a expectativas sobre lo que la Reserva Federal hará con su tasa de interés de referencia. Si el mercado tiene expectativas de que esa tasa va a subir por buenas noticias económicas en Estados Unidos, los precios de los bonos globales uruguayos bajan y lo contrario ocurre cuando se anticipa lo opuesto, por malas noticias o no alineadas con lo esperado. La señal de precios que nos envía el mercado de bonos uruguayos no es la de un mercado que esté atento a lo que ocurre con la política fiscal local. Al menos en los últimos meses los precios han respondido más a lo que decidiera Mario (no Bros) en Europa y desde hace ya tiempo, responden más a lo que se esperaría de la Reserva Federal que a lo que puedan decir aquí la conducción económica y los analistas privados. Mario Draghi. Jorge Caumont
Por segunda semana consecutiva, los precios de los títulos de deuda soberana uruguayos nominados en dólares se movieron con oscilaciones, pero cerrando al alza, con una persistente incidencia de los vaivenes de sus pares del Tesoro de Estados Unidos. La variación semanal "punta a punta" fue de un avance de 0,14%, según el índice Bvmbg de la Bolsa de Valores, que el viernes cerró en 192,85 puntos. De acuerdo a lo explicado por los operadores consultados por Economía & Mercado, los bonos de países emergentes en general, dentro de los cuales se encuentran los globales uruguayos, siguen moviéndose al influjo de los treasuries.

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