DURAZNO | VICTOR RODRIGUEZ
Una nueva paralización de actividades —la cuarta en el lapso de un año— registra desde el viernes la planta frigorífica de Durazno en Santa Bernardina.
Una visita de los inspectores del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y del Instituto Nacional de Carnes (INAC) fue determinante para decidir la suspensión de las actividades, al parecer al constatarse que los trabajos de faena y desosado se venían realizando con insuficiente volumen de agua, aspecto que solo fue confirmado por el principal de la empresa, Diego Ortiz, dado que los técnicos del Instituto Nacional de Carnes y de la División Industria Animal del MGAP, no hicieron declaraciones.
Para el dueño de la planta y único accionista de Frigocerro S.A., contador Diego Ortiz, la situación obedece a la falta de agua en la laguna que provee sus instalaciones.
El frigorífico de Durazno ha padecido desde el pasado año una seguidilla de problemas que incidieron negativamente en su funcionamiento. La primera paralización surgió a raíz de un diferendo entre la patronal y los trabajadores, que llevó a que 150 operarios no contratados acamparan durante dieciséis días en las inmediaciones de la planta. Sobrevino luego la ocupación del edificio, que demandó intensas negociaciones en las que participaron autoridades departamentales y del MTSS y Pit-Cnt.
Zanjadas las diferencias, se retomaron los trabajos, que solo duraron un par de días, dado que —cuando se esperaba con gran expectativa la llegada de inspectores de la Unión Europea—, una inspección del MGAP determinó la suspensión de la planta, al verificarse atrasos en las obras de ampliación proyectadas dentro del establecimiento y observaciones de orden sanitario en sus instalaciones.