PABLO ANTÚNEZ
La nueva ley de garrapata está vigente y le otorga una mayor responsabilidad a la profesión veterinaria y al productor, para que junto con los servicios sanitarios oficiales lleven adelante la campaña.
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca está organizando charlas de difusión -ya desarrolló algunas- para informar no sólo a los productores, sino también a los propios veterinarios de campo.
La legislación divide al país en tres zonas: una de erradicación, otra de control y una zona libre. Antes el Uruguay se dividía en dos zonas, que eran la libre, que integraban siete departamentos del Suroeste del país -menos la séptima sección policial de Durazno- y el resto del territorio está dentro de la zona de control del parásito.
La garrapata del bovino cobra mayor fuerza en abril, mayo y junio, que es cuando aparece la tercera generación del parásito sobre los animales y se ve mucho más. Por eso, en estos meses hay que extremar los controles y precauciones.
Pero uno de los mayores cambios que promueve la nueva ley de garrapata, es la potestad de que el MGAP, dentro de las zonas de control, declare predios de alto riesgo.
En la zona libre, el simple hecho de tener garrapata es un motivo para que sea declarado predio de alto riesgo. En la zona de control, son aquellos establecimientos que tengan problemas de resistencia a los acaricidas, aquellos predios que por movimientos causen perjuicios a terceros u otros que tengan antecedentes de hemoparásitos, que tengan tristeza o babesia (enfermedades asociadas a la garrapata del bovino).
El MGAP tiene la potestad de hacer la interdicción del predio y se debe presentar un plan de saneamiento organizado con un veterinario. Para el movimiento de ganado sigue pendiente el despacho de tropa.
Directo al frigorífico
La legislación permite el envío de ganado con garrapata a las plantas de faena, para evitar resistencia a los acaricidas. Sin embargo, ese ganado tiene que despacharse -el despacho de tropa sigue vigente- en determinadas condiciones y será un veterinario privado el que tendrá que hacer la notificación al servicio oficial local remarcando el problema. Algunos años atrás, apareció un animal con garrapata encima, en una playa de faena de un frigorífico que había pasado los controles de los veterinarios de industria y generó una gran polémica en la cadena cárnica.