La siembra directa para el invierno

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CONSULTORA SERAGRO

Algunas de las tantas ventajas de la tecnología de producción conocida como siembra directa hacen a la elección de los agricultores la utilización de la misma. Por ejemplo, la reducción del parque de maquinaria, la disminución en los gastos de mantenimiento, reparación y operaciones, el alargamiento en los plazos de amortización, reduciendo los costos fijos y variables, entre otras. Además, una de las principales características de la siembra directa es que permite una mayor seguridad en la realización de doble cultivo anual en la fase de los cultivos en rotación, al aumentar la posibilidad de siembra y de cosecha.

Varios técnicos especializados en la temática destacan los buenos resultados por parte de los productores por el uso del sistema de siembra directa como uso integral. El uso de glifosato, el manejo de barbechos y rastrojos, la rotación de cultivos, la fertilización y dinámica de los nutrientes, así como el control químico de las malezas, son los pilares fundamentales.

Las decisiones de siembra para los cultivos de invierno este año se estarán dando apenas finalicen las cosechas de verano, teniendo en cuenta el período de barbecho entre los cultivos. Por eso, a la hora de decidir qué alternativa tecnológica optar, sería importante tener presente los costos de la siembra en directa.

A continuación se presentan los costos básicos en que se incurre, a los precios de hoy, sembrar una hectárea-tipo de trigo en directa. Se tiene en cuenta la aplicación de cinco litros por hectárea de herbicida (glifosato) y la siembra de 130 Kgs./há. de trigo, con una fertilización binaria de 150 Kgs./há.

Esta siembra arroja un total de U$S 114,5 por hectárea, sin considerar el costo financiero de dinero y suponiendo que la tierra sea propia, evitando el pago por renta. Inclusive, a estos cálculos habría que sumarle las aplicaciones post emergentes e insecticidas, que son muy variables entre año, y las posibles fertilizaciones con urea en el macollaje. No obstante ello, y comparando los costos con el laboreo convencional (que se realiza mediante dos pasadas de excéntrica, dos rastras y una de fertilización), la siembra directa cuesta la mitad que el laboreo convencional, en términos operativos por hectárea.

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