Inversores de India y Sudáfrica arman un fondo para agricultura

Dato. Compra tierra igual que otro argentino

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PABLO ANTÚNEZ

La demanda de alimentos en el mundo se incrementará y existen inversores que ya están mirando el potencial de Uruguay para impulsar sus modelos productivos y poder aprovechar las oportunidades.

En ese marco, un grupo de inversores argentinos manifestó interés en comprar tierras en Uruguay para armar un fondo de inversión, destinado a la ganadería bovina, previendo el faltante de carne a futuro en el mercado internacional y la suba de los valores del producto. Es que, un analista de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) previó el año pasado que, a futuro, la carne bovina costará más cara que el caviar. Uruguay es hoy un fuerte productor y jugador en el mercado mundial de carnes, produce calidad y tiene mejor acceso a los mercados de más alto valor que Brasil -el gran productor mundial- y Argentina. Por otro lado, no existen restricciones a la exportación, ni detracciones y eso alienta a los inversores argentinos.

Pero los granos no se quedan atrás y, en paralelo, se arma un proyecto similar pero con capitales de India y Sudáfrica que están apuntando a plantar granos aprovechando la oferta de servicios y el alto potencial de los campos uruguayos. "Es un concepto de fondo muy diferente al que tenemos nosotros y son cosas muy nuevas en el mercado", dijo a El País Eduardo Caldeyro, uno de los principales de la empresa Caldeyro Victorica Bienes Raíces que mantiene contacto con ambos grupos inversores.

Pese a que los precios de la tierra continúan subiendo -en 2010 crecieron 13%- empezaron a aparecer inversores brasileños en el mercado, principalmente paulistas de alto poder adquisitivo buscando invertir, cuando hace más de 15 años que no desembarcaban en Uruguay. "El mercado de tierras tiene muy buenas perspectivas, todo lo que está pasando en el mundo lleva a pensar que la gente se continuará refugiando en inversiones sólidas y seguirá disparando de los bonos", admitió Caldeyro.

El año pasado se concretaron 2.093 compraventas de tierras en todo el país, un 13,3% más que durante 2009, según un análisis técnico de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería. Se comercializaron 336.000 hectáreas por un monto total de US$ 885 millones, pagándose en promedio US$ 2.633 por hectárea (13% más que en 2009).

REALIDAD. "El mercado de tierras está muy demandado y firme", aseguró Caldeyro a El País. La demanda se centra en campos netamente agrícolas y casi no hay ofertas de inmuebles en este segmento, pero algunos negocios se están haciendo. "La demanda es mayor a la oferta", aclaró. En ganadería es al revés y se consiguen campos con mucha facilidad, pero los precios son altos para la rentabilidad del negocio. "Son mucho más bajos que los de los campos agrícolas, pero por más que la carne y el ganado hayan subido, el negocio no banca estos precios", afirmó Caldeyro.

Existe interés por campos forestales, pero hay pocas operaciones. En este segmento están apareciendo nuevos actores que apuntan a captar carbono y vender bonos. "En general no les importa la ubicación de los predios, porque el destino de los montes es captar carbono y no el corte. Es una forma de hacer una inversión en tierras", explicó. El mercado también se movió en el segmento de los campos arroceros, pero la oferta es chica y se agota rápido.

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