Pablo Antúnez
La Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC) le hará llegar al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca los lineamientos que debería contemplar el acuerdo sanitario marco con Ucrania para vender hacia allí carne bovina.
Tras el desplome del mercado ruso, luego de la profundización de la crisis financiera mundial desde septiembre de 2008, los frigoríficos uruguayos buscan recuperar parte del posicionamiento perdido en este destino.
Apuntando a competir con la carne bovina brasileña, ahora centran su mirada en el segmento gastronómico de alto valor, donde se utilizan productos de altísima calidad y pretenden enviar a Ucrania -una vez que se habilite- los volúmenes de cortes más populares que antes compraban los rusos.
La cónsul honoraria de Ucrania llegará a Uruguay durante los primeros días del mes que viene y los privados pretenden que, para entonces, la secretaría de Estado tenga listo el acuerdo sanitario marco para destrabar el mercado y dejar a la carne uruguaya con el mismo privilegio que hoy tienen cortes brasileños y argentinos.
"Ucrania es un mercado muy interesante para el vacuno, básicamente para productos de medianos precios. Entrar en este destino es como ampliar Rusia hacia el Este", aseguró a El País Marcelo Secco, gerente del Grupo Marfrig.
El empresario que recién llegó de Rusia, luego de haber participado en la feria alimentaria Prodexpo Moscú 2009, aseguró que hoy ya existe tráfico de carne uruguaya allí.
DESVENTAJA. Marcelo Secco admitió que difícilmente la Federación Rusa vuelva a tener el mismo potencial como comprador que mostró en 2007. "Hoy ese país tiene un sistema financiero que no tiene definido quién queda y quién no, todavía tiene una crisis de bancos y el gobierno aún no puede tomar cartas en el asunto", dijo Secco a El País.
Eso repercute en una restricción de los créditos y en riesgo a nivel de operaciones comerciales que les ata las manos a los importadores rusos. Por otro lado, la Federación Rusa devaluó su moneda 50% en los últimos seis meses y eso provocó un encarecimiento del dólar fuertemente y hay cierto riesgo cambiario.
"El dólar estaba a 35 rublos cuando partimos de la feria y se especula que, a nivel de los 40 o 41 rublos por dólar, es cuando el Banco Central de Rusia intervendría la moneda.
Todo esto marca un escenario de restricciones de consumo y restricciones financieras a los operadores, que hace que Rusia no vuelva a tener el protagonismo que tuvo en los volúmenes y en los precios del 2007 y parte del año pasado".
De todos modos se hacen algunos negocios para mantener el mercado y no perder los clientes. "Hay que seguir trabajando a pesar de la coyuntura y apostar a los nichos de alto valor", aseguró Secco.