El acuerdo para que Calnu sea absorbida por Ancap y la Corporación Nacional para el Desarrollo está cerca y el punto que resta por definir es cómo se enfrentarán posibles demandas laborales de los empleados del ingenio que se calcula que podrían oscilar entre U$S 120.000 y U$S 190.000. Ayer las partes siguieron negociando en la sede de Ancap con participación además de representantes del Ministerio de Trabajo y del sindicato de Calnu. Buena parte de los empleados de Calnu está en el seguro de paro.
Ancap propuso ayer que se cree una partida con la que atender estos eventuales reclamos que se descontaría de los algo más de U$S 2 millones que la empresa y la Corporación pagarían por el arrendamiento del ingenio o se descontarían de futuros pagos por caña de azúcar, explicó a El País el vicepresidente de la empresa pública, Raúl Sendic.
El jerarca mantuvo contactos con el presidente en ejercicio de Calnu, Sergio Serra, tras los cuales quedó con la percepción de que un entendimiento está cercano.
El sábado pasado en Bella Unión la directiva de Calnu decidió no firmar ningún convenio hasta no recibir seguridades en el sentido de que los directivos no tendrán que responder personalmente por futuras demandas.
Ancap está esperando el postergado acuerdo para llamar a licitación para construir una destiladora que producirá alcohol (que demandará alrededor de U$S 4 millones) en base a caña que se mezclará con naftas y para echar a andar una serie de inversiones complementarias.
La intención de Ancap es refinar ya en enero azúcar importado y asumirá deudas que la cooperativa tenía con el Banco República, aunque con una sustancial quita.
La opción del arrendamiento surgió como alternativa para ganar tiempo porque la compra del ingenio por parte de la sociedad que conformaron Ancap y la Corporación Nacional para el Desarrollo llevará más tiempo por los trámites que supone.