PABLO D. MESTRE
Si habrá sido un show que terminó a lo Tinelli!!!
El primer remate conjunto de caballos Criollos de seis cabañas del Norte del país fue tan bueno que, a pesar de la intensa lluvia, congregó a más de 700 personas en el muy cómodo y funcional local del "Circulado", en la capital de Tacuarembó.
Allí, con la conducción de Zambrano & Cía., y la administración del BROU, cabañas "Aguas Claras", de Solís Echeverría (Tacuarembó), "Cerros de los Cardos", de Marcelo Berrutti (Rivera), "Cerro Grande", de Claudio Massello (Salto), "La Colina" de Marcial Terra (Rivera), "Santa Fe", de Ándres y Fabián Macedo (Tacuarembó) y "Salpay", de Pablo Masello (Salto), expusieron 27 yeguas Criollas a la consideración del mercado.
Pero vendieron 28.
En un hecho insólito, el máximo valor fue por un ejemplar fuera de catálogo, que sólo se exhibió y luego de esto se subió al camión y marchaba rumbo a la cabaña. "A pedido del público" (como si se tratara de verdad del show televisivo de los bailes), hicieron volver a "Chasque Bora Bora" (Leco Chico), de cabaña "Santa Fe" de Macedo, y entró a pista ya con el remate terminado y la cena servida.
Pues no sólo se vendió, sino que a US$ 13.200, máximo valor de la noche, adquirida por el brasileño Marcial Terra que en su buen gusto por los Criollos, también compró a "LS Hornero Tres" (BT Joao de Barro do Junco x Fusta Fortín (San Justo), de "Cerro de Los Cardos", por la que pagó US$ 12.000.
Así se fueron vendiendo una a una, con un mercado demandante y el clima festivo, lográndose los siguientes valores, en dólares: 20 yeguas de andar: 13.200, 1.680 y 3.477; 3 potrancas de año: 3.600, 1.800 y 2.500; 15 yeguas de manada: 3.120, 1.200 y 2.800. El promedio para las 28 yeguas fue de US$ 2.820.
ALEGRÍA. Tras el show (léase el remate), Gerardo Zambrano que dirigió las operaciones se mostró muy complacido. "Vendimos todo, con buenos valores y se premió el esfuerzo de los Albano, los Etcheverría y los Berruti que junto a nosotros sacaron adelante este remate".
Un evento distinto, festivo y exitoso que, como no podía ser de otra manera, terminó con el clásico: chau, chau, chauuuuuuuu.