Los problemas de resistencia a los específicos y el cambio climático está incrementando la presencia de la garrapata del bovino en los departamentos ubicados al sur del Río Negro.
Según diversas estimaciones, incluso oficiales, este parásito causa pérdidas anuales a la ganadería uruguaya de entre U$S 30 y U$S 50 millones, tanto en forma directa, como indirecta.
La flexibilización de las normas vigentes contra la garrapata para evitar que se siga incrementando la resistencia a los específicos veterinarios, impulsada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y algunas gremiales, parece haberse pinchado. Los productores de las zonas limpias (Soriano, Flores, Colonia, parte de Canelones, Florida y Durazno) se oponen a la circulación de camiones con bovinos parasitados.
"A veces los transportes tienen problemas de roturas, bajan los animales y en los frigoríficos quedan dos días o más en un potrero. Todo eso hace que los productores que estamos en las zonas limpias", pidamos al MGAP que se mantenga la Ley tal cual está, explicó a El País el Dr. José Sánchez Abal, delegado de la Federación Rural en la Comisión Nacional Honoraria de Salud Animal (Conhasa).
Contrariamente, los productores del Norte del país, donde hay mayor presencia del parásito comparten la propuesta de enviar animales tratados, pero que puedan llevar encima garrapata cuando llegan a los frigoríficos, cosa que hoy está prohibida.
Sánchez Abal no quiso profundizar mucho acerca de los cambios en la actual estrategia sanitaria y defendió el denominado "despacho de tropa" (la inspección de los animales por un médico veterinario).
Entre los cambios, sólo adelantó que se harán "dos inspecciones, las tropas sólo podrán pasar por los puestos de control y el segundo control se realizará una vez que los camiones lleguen al establecimiento".