Uruguay fue uno de los países de la región que realizó intervenciones cambiarias con mayor frecuencia entre 2004-2010 y su proporción en términos de Producto Interno Bruto también fue de las más elevadas, según un estudio del FMI.
El estudio sobre perspectivas económicas sobre las Américas divulgado ayer por el Fondo Monetario Internacional (FMI) incluyó un capítulo titulado "La intervención en el mercado cambiario: ¿Una defensa eficaz contra las presiones de apreciación?", donde analiza lo ocurrido en varios países de la región entre los que figura Uruguay.
El período elegido (2004-2010) se corresponde con una etapa de grandes flujos de capital hacia las economías de mercados emergentes y de intervenciones cambiaras frecuentes. Fueron excluidos los países con tipo de cambio fijo.
Se explica que la magnitud de la intervención varía según el país. "En general, los países de América Latina intervienen menos que los de Asia emergente. Sin embargo, dentro de América Latina hay diferencias considerables: Chile, Colombia y México tienen niveles más bajos de intervención que Brasil, Perú y Uruguay, donde la intervención ha sido muy fuerte en algunos casos", dice el informe.
El FMI indica que si bien la intervención "tiende a darse en oleadas" que en general corresponden a cambios en las condiciones financieras mundiales, los bancos centrales de Brasil y Uruguay "han tenido una presencia frecuente en el mercado, interviniendo aproximadamente dos tercios del tiempo".
Al referirse a qué tan grandes han sido las compras de divisas, se usa como referencia su volumen como porcentaje del PIB. Se concluye que Chile, Guatemala, México y Colombia tienen un nivel de intervención "bajo o moderado", mientras que en otras economías altamente dolarizadas como Uruguay y Perú es "elevado".
El informe destaca que "los resultados econométricos no detectan un impacto inmediato" de la intervención cambiaria sobre la tasa de apreciación, pero encuentran "un efecto estadísticamente significativo" sobre la aceleración de la misma. Sus estimaciones sugieren que un incremento del 0,1% del PIB en intervención (alrededor del tamaño promedio de la intervención durante seis episodios analizados) produciría en una semana una desaceleración del 0,3% en el ritmo de apreciación en relación a un país que no interviene.
Sobre los costos de las intervenciones, el FMI afirma que Brasil, Perú y Uruguay "destacan por el considerable aumento de los pasivos domésticos de sus bancos centrales". El costo estimado para un grupo de seis países de la región en el período 2004-2010 promedió aproximadamente 0,5% del PIB. No obstante, el informe agrega que las estimaciones son "significativamente superiores" para Brasil, Perú y Uruguay que para Chile, Colombia y México.
Por otra parte, ese primer grupo de países no utilizaron reglas para elegir en qué momento intervenir. Otros sí lo hicieron en función de límites fijados por un indicador vinculado al tipo de cambio o a un monto de intervención a realizar en un horizonte temporal. El FMI consideró que un marco de intervención basado en reglas es más ventajoso que la discrecionalidad para minimizar efectos colaterales.
Alerta por signos de sobrecalentamiento
Al presentar su informe de perspectivas económicas para la región, el Fondo Monetario Internacional advirtió sobre riesgos de sobrecalentamiento acarreado por "un exceso de medidas de estímulo".
El director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, Nicolás Eyzaguirre, dijo que "muchos países todavía no replegaron las políticas de estímulo que se adoptaron durante la crisis financiera para apoyar la demanda, en un momento en que una posición más restrictiva sería recomendable".
Dijo que esa restricción es aun más necesaria en economías de América del Sur que están recibiendo un doble impulso proveniente de mayores ingresos por exportación de materias primas y de un mayor ingreso de capitales. Señaló como signos de recalentamiento el aumento de las tasas de inflación, los crecientes déficits de cuenta corriente, y la rápida disparada en el crédito bancario y el precio de los activos en algunos países.
Agregó que un importante desafío para las autoridades será proteger a los más pobres del alza de precios de alimentos y combustibles. A los países donde la recuperación es más débil y el margen de maniobra fiscal es más estrecho, les aconsejó evitar "subsidios universales que suelen ser muy costosos y regresivos".