Emilio ramirez
La exportación se ha convertido desde hace tiempo en uno de los principales objetivos de las empresas locales. Pero el acceso al mercado internacional no siempre es una tarea sencilla, sobe todo para las pymes que son las más perjudicadas por las restricciones de acceso al crédito.
Por este motivo las empresas deben buscar alternativas de financiación accesibles. Si bien en el mercado existen varias opciones que pueden reemplazar la típica prefinanciación y reducir el riesgo de la misma, no siempre son las más conocidas.
Leasing. Consiste, en general en el alquiler de un bien con opción de compra final del contrato. Este sistema está muy extendido en el negocio aerocomercial ya que a través de él las aerolíneas adquieren sus aviones, pero es también utilizado para la adquisición de bienes de producción o incluso de bienes inmobiliarios.
En el caso de las Pymes esta herramienta puede servirle para adquirir maquinaria, por ejemplo, y de esta forma mantener actualizada la tecnología que se utiliza en el proceso de producción, y así obtener un upgrade imprescindible para lograr competitividad a nivel mundial. Esto permite no tener el capital "parado" en caso de obsolescencia o cualquier otra causa que resulte en la prescindibilidad del equipamiento.
A través de este sistema las Pymes tienen la posibilidad de financiar su capital de trabajo en casi el 100 por ciento. La idea de los sistemas de leasing es que el negocio de unos es financiero, en los préstamos, y el negocio del que produce es no tener inmovilización de capital para tener mayor capital de giro.
El sistema resulta seguro y eficiente —como explica Juan Manuel Kirchenbaum, economista y especialista en financiación de comercio exterior—. "La compañía que adquiere el bien —en general una entidad financiera— lo hace a su nombre, con lo cual es dueña del bien y no necesita, como en el caso de una prenda, ejecutarlo en caso de no pago", detalla el especialista.
Otro de los beneficios del leasing es que permite medir exactamente el costo, ya que se puede adjudicarle al producto final el costo directo de la adquisición. Esto lo diferencia de una compra en donde el valor se distribuye a través de los años y se debe comparar con el costo de oportunidad o con la tasa de interés vigente en cada uno de los momentos, lo cual hace que el cálculo del costo sea más complejo.
Pero además de servir como un modelo de prefinanciación, el leasing tiene la posibilidad de utilizarse como modalidad de exportación. En la práctica, se están ensayando en distintos sectores varias operaciones que se valen de este sistema para exportar, como en el mercado del software, donde se han conseguido los mayores avances.
Underwriting. El underwriting permite al pequeño y mediano empresario aumentar su capital a través de suscripciones de acciones en la bolsa y es principalmente utilizado para la transformación de una empresa pequeña o mediana en grande.
La operación se realiza mediante un convenio con una entidad financiera que se compromete a la colocación de las acciones y le va otorgando a la empresa adelantos de parte del capital.
"En esta modalidad se diferencia el sistema bancario del mercado de capitales en cuanto a que en este último se realiza una oferta pública de captación de acciones. Los underwriting, en cambio, pueden hacerse a través de acciones u obligaciones negociables en donde se adelanta un porcentaje determinado porque asegura la colocación del capital mediante el contrato de underwriting que se necesita en este proceso de ampliación", explica Kirchenbaum.
Factoring. La operatoria consiste en que una compañía de factoreo compra las acreencias de una empresa exportadora por un valor inferior al monto de las operaciones. La empresa que entrega su cartera de cobranzas en el exterior recibe el dinero de la venta y la empresa de factoring asume la gestión y el riesgo de las cobranzas de las facturas.
Esta herramienta permite que las pymes cuenten con la liquidez necesaria para financiar su capital de trabajo, sin depender de los plazos que les impone el cliente, y mantener una cierta regularidad en su proceso de producción.
"Este modelo da como presupuesto que al exportador se le cubren los riesgos de insolvencia y de no pago injustificado del importador. Implica también la gestión de la cobranza, el análisis de riesgo del importador y la monetización de la operación", explica Alberto Wyderka, representante para Latinoamérica de la cadena internacional de factoreo Factors Chain International (FCI).
La ventaja de este instrumento es que al no determinarse sobre el análisis patrimonial sino sobre el de los potenciales clientes, las Pymes pueden acceder a él facilmente. "El patrimonio de la empresa exportadora influye muy poco en el factoring. Lo que se analiza es la trayectoria del exportador, el tipo de mercadería que exporta y cuánto hace que está exportando. Pero lo que es realmente determinante es a quién le vende y su permanencia como proveedor en ese país. Esto es así porque el riesgo del factoring está en el riesgo de pago, que es del importador. Solamente puedo tener un riesgo de pago en cabeza del exportador de manera eventual, si no exportó la mercadería que dice exportar. Por eso el conocimiento del exportador, de su mercadería, de su cumplimiento y de su tradición como exportador es fundamental", señala Wyderka.
El factoring internacional es uno de los instrumentos más utilizados a nivel mundial para el desarrollo de las exportaciones y el crecimiento de pymes. "Las empresas de factoring son uno de los sectores que hacen más dinámico el comercio exterior y facilitan la operatoria, sobre todo para las pymes porque permite que se ocupen fundamentalmente de producir y no de cómo financiar el ex post de la exportación. Las compañías de factoreo permitieron el gran crecimiento del comercio exterior en los países asiáticos. En Latinoamérica es todavía un instrumento incipiente pero que ya va perfilándose como una herramienta fundamental para incentivar el crecimiento de las exportaciones", comentó Kirchenbaum.
No es de extrañar, entonces, que el país latinoamericano donde esta modalidad está más extendida sea Chile. Allí existen cinco compañías de factoring que canalizan gran parte del creciente volumen de exportaciones de ese país.
Wyderka enfatiza el poco peso del factoring en el continente y la necesidad de su desarrollo. "El Cono Sur es un mercado absolutamente virgen. Esta herramienta si bien es muy antigua, es extremadamente moderna y ágil en los países más desarrollados. El factoring está totalmente desarrollado en Europa, Medio Oriente, Estados Unidos. Aunque cada país tiene sus particularidades acerca de en qué bienes se aplica, todos los países excluyen los commodities, los bienes de alto precio unitario o los perecederos. Esto no es factoreable por las disputas que puedan generar esas mercaderías, sin embargo está creciendo muy fuerte", aclara.
Cadenas. Factors Chain International (FCI) es una de las dos cadenas mundiales de factoring que existen en la actualidad, junto con International Factoring Group (IFG). Lo que hacen estas cadenas es conformar una red de factores, tal como se denomina a las empresas de factoreo, para permitir una mayor agilidad en las operaciones internacionales.
El FCI fue creado en 1968, cuando el factoring sólo existía en Norteamérica y algunos países europeos. En ese entonces, los objetivos principales eran introducir este instrumento en aquellos países en donde aún no existía y desarrollar un marco de trabajo para que los miembros puedan trabajar conjuntamente. Luego de 35 años esta cadena logró reunir más de 150 miembros en 53 países.
Las compañías nacionales operan de acuerdo a las necesidades y normativas locales, pero una vez que ingresan a la cadena internacional, deben trabajar con un sistema de comunicaciones estandarizado y dentro de un código global de conducta. Además, uno de los requisitos que impone el FCI para ingresar en la organización es el cumplimiento de ciertos criterios en cuanto a fortaleza financiera y capacidad de cumplimiento de estándares mínimos de servicio.
Una operación de factoring internacional a través de una cadena consta de cuatro etapas. En primer lugar el exportador firma el contrato de factoreo en su propio país. Bajo los términos del acuerdo el productor local asigna al factor exportador todas sus facturas por sus ventas en el exterior. La compañía de factoring es responsable ante el exportador por todos los aspectos del servicio de factoreo.
Luego el factor exportador selecciona una compañía de factoreo perteneciente a la cadena internacional en el país de destino de las exportaciones y las facturas son reasignadas al factor de importación. El tercer paso consiste en que el factor importador establece líneas de crédito para cada importador por un monto específico y un plazo determinado. Una vez hecho esto, el factor exportador confirma los detalles de las líneas de crédito al exportador.
Por último, el exportador embarca los bienes y envía la factura al importador. El factor importador maneja la recolección del recibo y ejecuta el pago de los procedimientos a la cuenta que el exportador tiene en la compañía de factoreo de su país.
Wyderka enfatiza la importancia de la conformación de estas organizaciones internacionales: "El FCI es importante porque cuando uno entra a esta cadena y acepta su constitución se aceptan también los estándares operativos, los manuales de procedimientos y las reglas generales respetadas por todos. Las compañías que no están operan a su propio riesgo. Por eso aunque hay compañías que dicen cubrir la operación internacional, lo que hacen es netamente el financiamiento. Estar en una cadena es una garantía para la empresa porque se está respaldado por una asociación mundial que establece reglas que norman lo que es la operatoria de factoring y centraliza todos los procesos de todas las compañías. Además, existen mecanismos de arbitraje a través de la Comisión de Arbitraje entre las compañías en caso que no lleguen a un acuerdo importador y exportador".