Tras una larga negociación las autoridades de Paraguay y Argentina alcanzarían un acuerdo el próximo 2 de agosto que permitirá a UTE la importación de hasta 200 megavatios/hora, en una reunión bilateral que mantendrán ambos países y que coincidirá con la cumbre de presidentes de Uruguay y Argentina.
No obstante, ahora Uruguay deberá renegociar los términos del contrato con Paraguay tras las nuevas condiciones que están terminando de ajustar Paraguay y Argentina para concretar la importación de energía, según informó ayer a El País la viceministra paraguaya de Minas y Energía, Mercedes Canese. Uruguay ya tenía un contrato con las autoridades guaraníes donde se acordó la modalidad para fijar el precio de la energía.
La jerarca reconoció que la negociación con Argentina "llevó más tiempo del debido" porque ya se contaba con una decisión política al más alto nivel por parte de los países involucrados para cerrar el tema. Sin embargo, diferencias técnicas entre ambos países han prolongado la negociación por más de cinco meses.
"Estamos en constantes negociaciones. Precisamente esta semana recibimos una nueva propuesta de Argentina que mejora varios aspectos respecto a la situación anterior", señaló.
De hecho, las autoridades argentinas convocaron a sus pares de Paraguay para tratar de sellar el tema el próximo 2 de agosto en Buenos Aires.
Según Canese, sobre la medición -es decir para definir de dónde proviene la energía que Paraguay quiere exportarle a Uruguay- "ya existe un 90% de acuerdo".
Hasta ahora, los técnicos argentinos fundamentaban que no se demostraba que la energía eléctrica que se va a comercializar con Uruguay es de Acaray, y no de la central Yacyretá, donde Argentina tiene un 50% de participación.
La viceministra de Energía de Paraguay señaló que en la nueva propuesta de Argentina, los técnicos aceptaron que la medición de la electricidad debe hacerse en la misma central de Acaray. También hay un principio de consenso con el precio del peaje que cobrará la vecina orilla por la utilización de sus redes de transmisión para permitir el intercambio energético.
No obstante, uno de los puntos donde las partes están más distantes hasta el momento, es en el precio de la energía que Paraguay va a poner como referencia en su programación.
Este aspecto de la negociación no es menor para Uruguay porque en función de ese valor se verá si es rentable la importación de electricidad paraguaya. Con la propuesta anterior -que negoció Paraguay con UTE-, el intercambio de energía era beneficioso para ambas partes porque el ente local podía recibir un precio por MWh de poco más de US$ 100, cuando las mayoría de las centrales térmicas que tiene hoy UTE en funcionamiento superan los US$ 200 por MWh.
Este acuerdo estaba dado por la "semisuma". Es decir, Paraguay pasaba un precio por el costo de generación hidráulica y UTE hacía lo propio con su parque térmico, se sumaban ambos valores y se dividía entre dos. El resultado era el precio de importación que UTE pagaría, sin contar el peaje.