EMILIO CAZALA
El tema de los Prácticos y Baqueanos argentinos impuesto a los barcos fluviales uruguayos que navegan el río Paraná es de vieja data, sucedió antes del Tratado de Las Leñas (Hidrovía), después de ella y en la actualidad. En nuestra edición del 21/08/06 informamos del episodio ocurrido en 1995 al barco uruguayo "Amanecer" cuyo emprendimiento armatorial resultó inviable por la exigencia argentina de poner dos Prácticos argentinos, en lugar de los dos paraguayos que llevaba a bordo, para navegar el Paraná.
A esta cuestión no están ajenos tampoco los paraguayos, aún cuando en algún momento los armadores del "Amanecer" lograron una mejor solución. En todos estos asuntos hay algo todavía no resuelto y que afecta básicamente a las embarcaciones uruguayas. Digamos que a esta altura nadie ignora que, para los barcos fluviales de bandera uruguaya, la navegación por ese río e incluyamos a Buenos Aires en el Río de la Plata, el río Paraguay y el puerto de Asunción no es tan libre como debiera ser y tiene sus bemoles a nuestro entender. Esto se desprende de sucesos anteriores que aún hoy ocurren, lo cual nos hace pensar que esa vía navegable aparenta ser un coto bien atadito por mas ditirambicas declaraciones de Libertad de Navegación, o sea un vedado argentino y paraguayo, a través de acuerdos bilaterales.
Y el Acuerdo de la Hidrovía, nuestro precioso logro, símbolo de integración y buena voluntad que precedió al Mercosur, y le abrió el camino, es sistemáticamente soslayado, no obstante lo cual su inspirado contenido, nos hace tener fe y confiar que aún sin llegar como una vez se dijo a "pie de muelle" todos sus contenidos, nos acerque un día a concretar su vigencia y aplicación plena porque así ya tendría que ser.
De todas maneras para nosotros el Tratado de Las Leñas tiene mejores entrañas que aquel otro, así que algún día, no tenemos la menor duda, llegaremos a la meta final y los Acuerdos Bilaterales quedaran relegados. Pero sigamos entonces con las reflexiones ¿Y Brasil? Y Brasil no tiene ningún problema desde que sus embarcaciones o trenes de barcazas navegan libremente sin ser molestados por nadie y a Nueva Palmira estos convoyes llegan sin Práctico o Baqueano que no sean los de ellos.
ARENEROS. El problema es con Uruguay. Así que no nos sorprende que hoy, modestos comerciantes uruguayos exportando o pretendiendo exportar arena y piedra para Argentina tengan dificultades porque los de enfrente exijan un Práctico, que cuesta más que la carga que transportan y ellos lo saben así que hay una estrategia, que en todo caso nos haría disculpar a los Prácticos o Baqueanos. ¿Cuánto podrá facturar una chata uruguaya llevando piedras o arena de Riachuelo a Buenos Aires por viaje? ¿1.500 dólares?. Pues bien los Prácticos o baqueanos argentinos cuestan más de 2 mil dólares.
Entonces el negocio es inviable porque la arenera uruguaya o el dueño del barco uruguayo no van a trabajar para los Prácticos argentinos, obviamente. ¿Cuál es la solución? Pues que que las embarcaciones areneras sean de bandera argentina. Ahora bien, esto da pie a la especulación: y ¿si le ponemos bandera argentina a las embarcaciones? Y bueno esto parece que podría funcionar pero la embarcación tiene que ser argentina de argentinos.
SILENCIO. En el tema de los areneros nadie quiere hablar, porque el viejo tema de pasar la mano por el lomo de nuestro contricante siempre sigue dando dividendos o al menos esperanzas, aunque la historia y los hechos han demostrado tozudamente que la realidad es otra. Lo admiten pero se niegan a salir en la prensa porque ellos creen que con gestos de humildad van a resolver el problema mano a mano con alguien.
Alguien nos recuerda que hace algunos años, un grupo de brasileros de Porto Alegre o de la Laguna Merim compraron una embarcación le pusieron bandera uruguaya y comenzaron a vender arena y piedras pero no pasó mucho tiempo que el experimento tampoco funcionó y los brasileros se fueron, Argentina les pidió Práctico o Baqueano.
Todo tiene la apariencia de un plan geopolítico que si bien no pretende sacar la bandera uruguaya del Paraná y del Paraguay (¡no debiera, verdad!), por lo menos responde a un plan de limitar la competencia del transporte fluvial a favor de los barcos de bandera argentina y paraguaya. Es sin duda una visión de los intereses puntuales que manejan en el río, quienes tienen sus propias leyes y reglas. A riesgo de "ser el enano llorón" la verdad es que principalmente con Argentina estamos condenados cada día a cargar mayores problemas en un marco de angustias permanentes, el canal Martín García, el Río Uruguay, la pesca y otras yerbas.
DEAMBROSI. Sobre este tema, también hemos hablado con el empresario Américo Deambrosi, un hombre del ámbito marítimo y empresarial, bien acreditado en el Uruguay con sus reconocidos emprendimientos armatoriales. Ciertamente nos confirmo que su embarcación "Nobleza" está atravezando por una situación de "amistosa generosidad", pues los argentinos le permiten navegar por el Paraná hasta Rosario con Práctico argentino incorporado a la tripulación del barco.
Pero el propio Deambrosi duda mucho que le sea otorgado permiso a su otra nave "Lucero" para navegar sin Práctico por el Paraná. Pensamos que el Ministerio de Transporte, -la Cancillería- deberían hacer una investigación a fondo para indagar y clarificar cual es la real situación de este tema, que está afectando la bandera uruguaya y todos sus efectos posteriores, porque frena toda posibilidad de soñar un proyecto armatorial con seguridad y previsibilidad. Y también ver lo que nosotros los uruguayos estamos dando a cambio a otros. Es decir, ¿exigimos Práctico y remolcador y otras yerbas cuando vienen las embarcaciones paraguayas, argentinas y brasileras. ¿Habrá que hacer acuerdos bilaterales? Es decir, si abrimos el puerto de Montevideo que sea a cambio de algo para lo cual debiéramos foliar un libro con un Debe y un Haber. Es decir tanto me das, tanto te doy.
Pero, a riesgo de ser arrogante, habría que ir pensando en estrategias portuarias de Montevideo para cuando en algunos años los grandes barcos, por razones de calado, opten por Montevideo como puerto terminal si es que Uruguay construirá el gran puerto proyectado desde hace varios años. ¿Entonces como va a ir la carga desde y para Buenos Aires? ¿Haremos tratados de transporte fluvial incluida la carga y no sólo los pasajeros? Creemos entonces y lo repetimos, que tanto el Ministerio de Transporte, como la Cancillería deberían asumir estas responsabilidades de futuro. No hay que pensar en ventajitas para cinco años, sino hacer proyectos para 40 años.
Por eso miramos a quienes tengan que ver con este tema de los acuerdos bilaterales y tratados de transporte fluvial para cargas y pasajeros que volvamos a replantearnos sus detalles y buscar nuevos caminos de solución. Después de todo Uruguay tiene derecho también a transportar lo que exporta y lo que importa, o a una parte de comercio exterior.
Y una última acotación no menos importante, y recogemos la reflexión de Sergio Abreu del martes pasado de que no podemos mudarnos de acá, así que con firmeza, deberíamos asumir con una actitud positiva, cada uno con sus responsabilidades, un camino para recomponer aquel período comprendido entre las Notas Reversales de 1967 y Octubre de 1994, donde argentinos y uruguayos nos tratábamos mejor, simplemente como iguales.