MARCELA DOBAL
El oro sigue subiendo su precio en los mercados internacionales estableciendo nuevos récords, pero los uruguayos son indiferentes a ese fenómeno y sólo se desprenden del metal precioso cuando sus finanzas se ven comprometidas.
Un nuevo precio máximo se registró el viernes, cuando el oro superó por primera vez el umbral de US$ 1.300 por onza (31,1 gramos). En el London Bullion Market, mercado al contado tomado como referencia, alcanzó los US$ 1.300,07, acumulando así una suba de 30% en el último año.
Si bien puede pensarse que las personas venden sus joyas aprovechando un mayor valor del oro, eso no ocurre en Montevideo, donde esa información internacional pasa desapercibida. En la decena de casas de compra y venta de oro y joyas que se concentran en los alrededores de Uruguay y Julio Herrera no se percibe un incremento de la oferta del metal.
Las consultas realizadas por El País en siete comercios de la zona obtuvieron la misma respuesta: los clientes compran cuando tienen urgencia por adquirir dinero para pagar cuentas, ya sea la luz o un viaje de ocio. Rara vez se especula con los precios internacionales.
Es por eso que, al revés de lo que ocurre en el resto de los comercios, la mayor parte de la actividad se concentra en la segunda quincena de cada mes, cuando las familias no pueden "estirar" más el sueldo.
Un empleado de una joyería de la zona que prefirió no ser identificado indicó que "la mayoría de la gente no especula y no está al tanto de cuánto sube el precio de lo que viene a vender". Además, indicó que por lo general se recibe mayor oferta en las épocas cuando se acercan los pagos de contribución inmobiliaria, que generan un gasto extra en los hogares.
Desde el Centro Nacional de Joyas, indicaron que en agosto hubo mucha actividad, pero en lo que va de septiembre se observó una reducción en el entorno de 50%. "La mayoría de la gente no le presta atención al precio y sólo venden cuando lo necesitan. Muchos vienen después de las fiestas de fin de año o después de turismo, después de que se revientan la plata", dijo la fuente.
En un pequeño comercio de la zona, coincidieron en que siempre se compra en niveles similares porque "la gente vende cuando necesita y nada más" y "si sube el precio no hace una diferencia importante" en el dinero que obtiene.
Por lo general, los uruguayos se desprenden de alianzas de matrimonio, anillos, cadenas o pulseras, que no tienen un elevado peso y por tanto no generan cantidades muy importantes de dinero a cambio.
El Banco República (BROU) también cuenta con un departamento que compra oro. Fuentes del banco dijeron a El País que como la cantidades que se compran son "domésticas", el precio internacional tiene poca incidencia.
En la Caja del Oro del Uruguay, los precios del gramo de oro oscilaban entre $ 787 el de 24 quilates y $ 581 el de 18 quilates. El de menor pureza (14 quilates) se compra a $ 312. En ese entorno varían los precios que ofrecen las casas de la calle Uruguay.
MERCADOS. La incertidumbre económica internacional ha debilitado al dólar y ha hecho más atractivas las compras de materias primas que cotizan en esa divisa para los inversores con otras monedas.
Desde que el 14 de septiembre superó los US$ 1.265 por primera vez desde junio pasado, el oro encadenó un récord detrás de otro en los mercados y confirmó una vez más su papel de valor refugio, informó la agencia AFP.
Otro factor que incita a los inversores a dirigirse hacia metales preciosos es la perspectiva de una flexibilización de la política monetaria estadounidense, que consistiría en inyectar liquidez para hacer bajar todavía más el dólar en un intento de alentar el crecimiento. Expertos estiman que el oro seguirá batiendo récords, e incluso podría llegar a cotizar en US$ 1.500 la onza antes de fin de año.
"Mientras no veamos una reducción de la incertidumbre que rodea las inversiones económicas a largo plazo, el oro se mantendrá como la moneda preferida para los inversores deseosos de evitar los riesgos", dijo el analista de SEB Commodity Research, Filip Petersson.