La ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, presentada como favorita para la sucesión de su compatriota Dominique Strauss-Kahn a la cabeza del FMI, anunció oficialmente su candidatura ayer y aseguró que desea obtener un "amplio consenso".
"Decidí presentar mi candidatura a la dirección general del Fondo Monetario Internacional", anunció en una conferencia de prensa en París, antes de la apertura de la cumbre del G8 en Deauville (noroeste).
"Tomé esta decisión tras una larga reflexión y con el acuerdo del presidente de la República (Nicolas Sarkozy) y del primer ministro (François Fillon), quienes me respaldan totalmente", agregó, asegurando que quiere "obtener el más amplio consenso".
Fillon aseguró posteriormente que la de Lagarde es "una candidatura de calidad, eficacia, equilibrio entre logro económico y solidaridad".
Lagarde fue de inmediato apoyada "plenamente" por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y recibió el apoyo "fuerte" de Alemania. Reino Unido e Italia ya se lo habían dado antes incluso de presentarse oficialmente.
Sin embargo, Lagarde, de 55 años de edad, no quiere aparecer como la candidata del bando europeo, en momentos en que los países emergentes ven con malos ojos el mantenimiento de un europeo como jefe de la poderosa institución financiera internacional.
"No soy ni la candidata del Eurogrupo ni la candidata europea, ni la candidata francesa", añadió, tras precisar que dispone de apoyos "más allá de Europa".
Estados Unidos, cuyo visto bueno es crucial, y Japón, aún no se han decantado por ninguna candidatura.
El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, no quiso pronunciarse y aseguró que tanto Lagarde como otro de los candidatos que se presentarán al cargo, el presidente del Banco Central de México, Agustín Cartens, son pretendientes "muy fiables" para dirigir el FMI, tras la dimisión hace una semana de Strauss-Kahn al ser en Nueva York de intento de violación.
Desde su creación después de la Segunda Guerra mundial, el FMI siempre ha sido dirigido por un europeo, según una regla tácita que da paralelamente a Estados Unidos la dirección del Banco Mundial.
La canciller mexicana Patricia Espinosa recordó que Strauss-Kahn, cuando fue nombrado en el cargo en 2007, "señaló que esa sería probablemente la última vez que la elección del titular del Fondo se diera bajo este arreglo no escrito".
Tras entrevistarse este miércoles en París con su homólogo francés Alain Juppé, Espinosa, defendió la candidatura de Carstens, de quien destacó que "tiene todas las credenciales y conoce el Fondo muy bien".
Los países emergentes tratan de hacer valer su peso cada vez mayor en la economía mundial y protestan contra esta tradición.
El grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) publicó el martes una declaración conjunta para pedir que deje de aplicarse esta regla.
El ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, destacó a Carstens y anunció que éste viajará la próxima semana a Brasil, aunque declinó proclamar su apoyo hasta conocer "las propuestas de cada candidato".
El presidente chileno, Sebastián Piñera, afirmó que Chile "no ha tomado una posición" sobre el candidato al que apoyará su país y dijo esperar un "diálogo abierto" en este proceso en el que "no descarta ninguna opción".
La candidata francesa iniciará una gira mundial para defender su candidatura, mostrando el balance de los primeros meses de la presidencia francesa del G20.
Espera también hacer valer su "conocimiento íntimo" de las instituciones europeas, cuando la zona euro atraviesa una crisis sin precedentes, en la que el FMI ha desempeñado un papel central.
Además de Lagarde y Carstens, otro de los candidatos ya anunciado es el kazajo Grigori Marshenko, en teoría apoyado por Rusia, aunque su encargado de Asuntos de Representación en la Unión Europea, Aleksander Krestiyanov, aseguró en Bruselas que su país podría acabar apoyando a Lagarde.
AFP