EL PAÍS DE MADRID
¿Cómo convencer a alguien de que su trabajo se valora cuando está viendo cómo despiden a muchos en su entorno? Las empresas son lo que son por los que trabajan en ellas. Y los beneficios dependen en parte del bienestar de los empleados.
Esta es una tesis que algunos expertos en recursos humanos están intentando poner sobre la mesa ahora, en tiempos de crisis. "Para que las empresas gestionen eficazmente el capital humano es imprescindible medir la relación entre la gestión de las personas, su actividad laboral y los resultados de la empresa", señala la profesora de Gestión de Personas de la IE Business School Cristina Simón. Esta experta aborda de forma directa el principal escollo: "Es necesario apostar por el capital humano porque es lo que da valor a la empresa. Pero el concepto de que hay que fomentar el bienestar de las personas pone los pelos de punta a los responsables de las empresas".
Con la crisis económica, los responsables de finanzas de las empresas se han hecho más fuertes que nunca y toda la preocupación por el bienestar laboral, de existir previamente, se ha echado a un lado.
¿En qué consiste exactamente dar valor a las personas? "En que trabajen motivados a base de un buen paquete de beneficios, no necesariamente económicos; programas de salud en la empresa; salarios variables según los objetivos, preocupación y apoyo a la carrera profesional de cada empleado. Se han hecho intentos tímidos pero estas políticas tendrán que imponerse", asevera Cristina Simón. ¿Que cómo se hace? Desde con programas en los que se analiza su carrera y cómo y por dónde puede avanzar, hasta fortaleciendo la comunicación sobre la situación de la empresa. "Esto es muy importante para que el trabajador entienda las decisiones y, además, se sienta implicado en el proyecto", explica Simón.
Pero hay matices. El cargo de Santiago Vázquez lo dice todo: director de Personas de R, la operadora de Telecomunicación por cable de Galicia, una empresa que asegura que busca el equilibrio entre los buenos resultados y lograr la felicidad de sus empleados.
"Trabajar y gestionar a las personas con calidad es el talón de Aquiles de las empresas. Y aunque muchas compañías no actúan teniendo en cuenta esto, cada vez hay más que sí lo hacen. La cuestión es que las empresas más importantes de la economía en los 70 ahora no la lideran. En cambio, sí lo hacen firmas dedicadas al talento y con no más de 20 o 30 años de existencia". Pero, sin beneficios no hay empresa que valga.
"Las organizaciones no tienen que elegir entre personas y resultados. Se llega a los resultados a través de las personas. Y las que se orientan únicamente a los resultados empobrecen su nivel de marca. De la crisis, por lógica, saldremos en algún momento. Y entonces habrá una gran escasez de talento", vaticina el responsable de Personas de R. "El talento de calidad va a tener la oportunidad de elegir porque se está dilapidando el de personas de 50 años. Hay una miopía preocupante en las empresas y peligra la sostenibilidad a largo plazo".
Sin embargo, en el mundo empresarial abundan los que ven esta teoría con escepticismo. "Los empresarios que no creen, a priori, en estas cosas, deberían visualizar en qué medida se concretan en resultados", responde Vázquez. Y enumera algunos: "Cuando gestionas orientado en las personas, baja el absentismo, que es dinero. Cuando se crea un mejor clima laboral, baja la siniestralidad. Y los buenos profesionales, los que tienen talento de verdad, están bien informados sobre qué empresas se preocupan por crear un buen clima laboral o buscan buena calidad directiva, y prefieren irse a ellas porque les da confianza, la gente no es tonta, conoce su sector. Sabe qué compañías buscan profesionales".
En cuanto a la forma de motivar a los empleados, Vázquez empieza por incorporar una parte variable en el salario. Los responsables de recursos humanos también mencionan como un ejemplo el caso de Alcatel-Lucent en donde ante una crisis que los dejó sin edificio primó el sentido de equipo y los trabajadores la mantuvieron operativa desde su casa. María Fe Benito, directora de desarrollo del talento de esta compañía afirma: "O siembras antes poniendo en valor el trabajo de las personas o es difícil que cuando pasa una crisis, del tipo que sea, la puedas afrontar".
Pero aparte de estas iniciativas, todo sistema de premios tiene que tener un sistema de medición del rendimiento. Santiago Vázquez resalta que es primordial que la empresa analice los objetivos de cada empleado en el tiempo. "Toda la plantilla tiene que hacer una encuesta de clima laboral y luego debe haber informes cruzados persona por persona".
Aun así, ¿no suena demasiado naif un modelo empresarial en el que se busca dar un gran peso a la felicidad del empleado? Estos expertos defienden que la felicidad consiste en identificar los puntos fuertes y utilizarlos, en realidad, como todo en la vida. En el futuro, defienden, todo esto va a ser fundamental.
Vázquez sostiene que se "podrá elegir entre ser empresario o empresaurio, y en la compañía emergente la competitividad importa pero no tienen cabida los jefes capataces, tienen que ser desarrolladores de talento, coaches". Y añade que "en las empresas de sectores que se están reinventando, sobre todo por el efecto de las nuevas tecnologías en esos negocios, lo que va a contar es tener gente con talento para detectar las oportunidades que puedan crearse en el mundo que se avecina, gente con valores, que vea los retos con optimismo, es decir, que vea las dificultades como ocasiones". "Esto se tendrá que traducir en dar una nueva formación a la gente, en enseñarles a pensar, a razonar", concluye.
Los datos reflejan que estas inversiones se traducen en resultados. Carlos Viladrich, director de Recursos Humanos de Adecco concluye: "Los indicadores que miden el valor de las personas ayudan a detectar a las que aportan más valor, de las que no se debería prescindir. Estas son las que tienen capacidad natural de influencia en su entorno. A final esos son los líderes con capacidad natural de contagiar emociones a su alrededor, de influirles".