Ley de Reforma Portuaria en 1992 trajo el gran cambio en el puerto

EMILIO CAZALÁ

Lo que más importa ahora es sostener, fortalecer, desarrollar y consolidar cuanto se ha ganado y seguir dando la batalla para dar razón a la existencia de Montevideo como el Puerto Hub Regional, el polo marítimo que más ha crecido aún con una vieja y centenaria infraestructura. Hoy el 50% de su movimiento portuario es de Tránsito y el restante 50% es apenas de su comercio exterior, un hecho que ningún uruguayo puede olvidar.

La realidad actual es el resultado de una inteligente planificación y esfuerzos de inversión que comenzó a manifestarse a partir de la Ley de Reforma Portuaria de 1992, en la que se democratizó la actividad portuaria. Fue realmente un plan de desarrollo que estimuló a la actividad privada a tomar desafíos portuarios e invertir como lo hicieron TCP y Montecon y otros empresarios en diversas actividades conexas. Así se recuperaron depósitos que por años estuvieron vacíos, sin vidrios y techos lloviéndose, que fueron llenados por los privados con mercadería de tránsito, se demolieron otros por obsoletos con lo que se amplió el área portuaria, creció la actividad pesquera de apoyo, nacieron decenas de operadores logísticos dentro del puerto como el Grupo Ras, Depósitos Montevideo, Grupo Christophersen, Rilcomar, Vimalcor, Lobraus, Fernando de la Fuente y otros tantos fuera del puerto, que crearon focos comerciales y con ello empleos a granel. Fue ejecutor de la Ley de Reforma Portuaria el Ing. Eduardo Álvarez Mazza, que anteriormente fue gerente general, cuyo primer paso fue hacer funcionar el puerto con eficacia y el segundo darle confiabilidad. La Ley de Puertos en su artículo primero dice que la Administración portuaria deberá funcionar las 24 horas, los 365 días del año, todo lo cual contribuyó al desarrollo del puerto y del país.

Los resultados positivos que trajo esta ley, que cambió radicalmente al puerto y lo puso de pie en la región y hasta en el mundo y atrajo la presencia de por lo menos media docena de las principales líneas marítimas del mundo, fueron bien comprendidos por los cuatro presidentes que le sucedieron e incluso reconocieron la exitosa gestión del Ing. Álvarez Mazza.

Así que se debe seguir trabajando por el puerto que tenemos, agrandarlo y no crear problemas al enfoque positivo del nuevo gobierno. Por lo pronto aplaudimos la designación de un técnico para presidir el organismo portuario que lo conoce muy bien y por añadidura ingeniero naval, y a un gerente general también ingeniero de amplísima experiencia en la operativa portuaria y en contenedores. Coincidimos por cierto, es el tiempo de los técnicos y de los que saben de puertos, técnica y comercialmente.

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