Las reservas superan US$ 11.000 millones tras operación de deuda

Monto. Analistas descartan un "nivel óptimo" y dicen que asegura liquidez

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A unas semanas de la operación por la que el Ministerio de Economía se endeudó en US$ 826 millones y a su vez redujo deuda del Banco Central por US$ 447 millones, las reservas superaron los US$ 11.000 millones por primera vez en la historia.

Al miércoles pasado -último día operativo de la Semana Santa- las reservas internacionales en el Banco Central (BCU) sumaban US$ 11.436 millones, el nivel histórico más alto. Casi nueve años antes (el 19 de marzo de 2003), las reservas estaban en su punto crítico, un mínimo histórico de US$ 462 millones. El crecimiento de los fondos entre los extremos fue de 2.375%.

Pero esos fondos, no son todos del gobierno central (la Tesorería mayormente, el BPS, las empresas públicas y las Intendencias) ni del BCU.

De los US$ 11.436 millones, hay US$ 3.183 que corresponden al sector financiero (bancos, AFAP, compañías de seguros, casas financieras, entre otros).

La mayor parte de esos US$ 3.183 son encajes (porcentaje de los depósitos que tienen los bancos y que deben inmovilizar obligatoriamente en el BCU) bancarios.

El resto sí, es del gobierno central (US$ 2.871 millones) y del BCU (US$ 5.382 millones).

Luego de la mencionada operación conjunta entre el Ministerio de Economía y el BCU, por la que el primero asumió un endeudamiento de US$ 826 millones y el segundo lo redujo en US$ 447 millones, las reservas pasaron de US$ 10.838 millones a US$ 11.280 millones.

El incremento se explica básicamente por el neto del mayor endeudamiento asumido -los fondos recibidos por la deuda emitida pasaron a reservas- y la reducción de la deuda del BCU. También se incrementaron levemente las reservas que corresponden al sector financiero privado.

En los días siguientes, el Banco Central hizo fuertes compras de dólares que elevaron aún más las reservas.

Ahora, si alguno piensa que el gobierno tiene US$ 8.253 millones para gastar libremente (los US$ 5.382 millones del BCU más los US$ 2.871 millones del gobierno central), quizás esté mirando la mitad de la película.

Es que las reservas sirven como una especie de seguro. Por ejemplo, la deuda pública uruguaya alcanzaba a fin del año pasado (último dato disponible) a US$ 25.948 millones.

De ese endeudamiento, US$ 18.174 millones son del gobierno central y US$ 6.214 millones del Banco Central.

Las reservas que posee el gobierno central, le permiten hacer frente a los próximos tres años de vencimiento de deuda.

En tanto, los activos que tiene el BCU, además de respaldar la deuda que emite, sirven para cubrir la eventualidad de una corrida bancaria o cambiaria.

Ahora, ¿cuál es el nivel óptimo de reservas que debería tener Uruguay?

Por ahora es una pregunta sin respuesta. "No conozco ningún trabajo de investigación sobre el nivel óptimo de reservas", dijo a El País el gerente del departamento de Economía de CPA/Ferrere, Alfonso Capurro.

Acumular reservas "no es rentable" sino "el precio de tener un seguro", indicó.

Eso se da porque, por ejemplo en la última operación en el mercado local, el Ministerio de Economía se endeudó en pesos pagando 9% de interés (una tasa un poco menor en dólares, pero igualmente significativa) y ese dinero, lo coloca en el exterior "y recibe 1% o 2% (de interés) en el mejor de los casos", puntualizó.

El economista Pablo Moya de la consultora Oikos dijo a El País que "no hay un nivel óptimo" de reservas ya que "uno nunca está totalmente cubierto cuando las crisis se desencadenan".

Si solo se mira la acumulación de fondos desde el punto de vista económico-financiero se están "asumiendo dos costos", afirmó Moya. Por un lado el de endeudarse a una tasa de interés y por otro, el que se da al pasar (como en al última operación) ese dinero de pesos a dólares, agregó.

La discusión de qué hacer con el dinero

Antes de comenzar su gestión en marzo de 2010, el Presidente electo José Mujica lanzó una idea polémica: utilizar parte de las reservas del Banco Central (que en ese momento eran unos US$ 4.000 millones de US$ 7.700 millones) para realizar obras de infraestructura como la reactivación del ferrocarril. Mujica entendía que los fondos tenían excedentes.

La idea fue rápidamente rechazada por el vicepresidente electo, Danilo Astori, y el designado ministro de Economía, Fernando Lorenzo. Mientras, el entonces designado subsecretario de Economía (y hombre de Mujica en ese ministerio), Pedro Buonomo, quiso acercar las partes y habló de la posibilidad de utilizar parte de las reservas para crear un fondo que permitiera apalancar inversiones de privados en infraestructura.

Al final, todo eso quedó por el camino y primó la idea de Astori y Lorenzo de que el mejor uso de las reservas es pagar deuda.

Poco más de dos años después de esa discusión, las reservas siguieron en aumento y ya superan holgadamente los US$ 11.000 millones, de los que más de US$ 5.000 millones son del BCU. El analista de CPA/Ferrere, Alfonso Capurro dijo a El País que hace "tres años" que las reservas están "en el tapete" porque "todos los países emergentes tienen más reservas que las que tuvieron históricamente". Opinó que las reservas "en general, no son" para utilizar en obras de infraestructura porque "después te quedas sin liquidez". En tanto, el economista de Oikos, Pablo Moya señaló que "uno siempre puede pensar que es excesivo" el nivel de reservas, pero mantener cierta liquidez en un contexto de crisis "es positivo".

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