"La refinería ampliada significa un nuevo problema para Ancap"

| "La suba del fuel oil, decidida por el Poder Ejecutivo, aún no ha tenido impacto, dado que en julio se vendieron 2.000 metros cúbicos más que en el mes anterior. Tal vez deberíamos estimular su sustitución por gas natural o licuado".

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La ampliación de la refinería, cuyas obras se completaron el pasado 8 de agosto, representan para Ancap un nuevo problema, según el director Pablo Abdala. Su producción, sostiene, va en sentido contrario a una demanda concentrada en el gas oil: se generarán mayores excedentes de nafta, cuya colocación en el mercado externo es dudosa.

En tanto, la suba del fuel oil decretada en julio no ha impactado en el consumo de ese combustible.

El director nacionalista criticó la falta de definición del gobierno en materia energética, y considera que se ha apostado demasiado al gas natural.

Abdala, que también es presidente de Gasur, se pronunció a favor de mantener la relación con Acodike y Riogas en la distribución de supergás.

—¿Qué efectos ha tenido sobre las ventas el último incremento del precio del fuel oil?

—Curiosamente, las ventas de fuel oil aumentaron en julio aproximadamente 2000 metros cúbicos con relación al mes anterior. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que todavía rige el descuento de 10%, con lo que el aumento neto sería de 19%, en lugar de 29%.

—¿Habrá algún otro mecanismo para atenuar el impacto de la suba, tal como ha reclamado la industria?

—Estaríamos dispuestos a considerarlo, porque no votamos el aumento cuando se propuso.

Pero la suba no tuvo gran impacto y creo que está bien estimular la sustitución del fuel oil, dado que las alternativas son más económicas y más limpias, tanto el gas natural como el gas líquido.

—¿La decisión de fomentar la sustitución del fuel oil se basa en que su precio está subsidiado?

—Exacto. Con la suba el fuel oil alcanza un alineamiento con la situación de la región en materia de precios. De todas maneras, sigue habiendo distorsión, fundamentalmente en la relación entre la nafta y el gasoil.

Pero eso nos lleva a un análisis mucho más general de política energética, en la que creo que hay que plantear la distorsión entre los impuestos.

Esa discusión no puede estar ajena de otros temas que tenemos en la agenda, como el gas natural vehicular, el biodiesel y otras fuentes alternativas.

—¿En su opinión, hacia dónde habría que ir?

—Es cierto que la carga tributaria de la nafta es muy alta (55% es Imesi), el gas oil está subsidiado (25% es impuesto). Pero está claro que el gas oil es el combustible del trabajo y, en ese sentido, una planificación gradual. El gobierno da un paso al plantear una reforma tributaria; creo que es razonable proponerse una readecuación impositiva sobre la base de que no puede aumentar la carga.

— ¿Y en cuanto a la estructura de precios?

—Notoriamente, esta estructura de precios ha conducido a la dieselización del parque automotor: la relación de ventas entre la gasolina y el gas oil es de 25 y 75, con una tendencia a aumentar.

Aquí hay un problema adicional: la producción de nuestra refinería está orientada en un sentido absolutamente contrario.

Tenemos que ser realistas y comprender que no podemos solucionarlo de la noche a la mañana.

A partir de la rebaja de abril, en Uruguay se venden tres millones de litros más de nafta por mes. La tendencia sigue siendo de caída —se calcula 10% en el todo el año—, pero la mayor caída de la gasolina se estacionó.

Desde mi punto de vista, lo que se haga de ahora en más por corregir esta distorsión pasa por el poder político y lo tributario. En lo que hace al costo de refinación, el margen de maniobra de Ancap por ahora ha quedado acotado.

—¿El precio de los combustibles puede mantener si el barril de petróleo sigue por encima de los US$ 30?

—El precio de referencia con el que se fijaron estos precios fue de US$ 24 el barril. Por supuesto que la brecha no se puede mantener indefinidamente. Hasta ahora nadie ha replanteado esta cuestión y espero que no se haga. Todos esperamos que se cumplan los anuncios de que el precio baje a la banda de entre US$ 22 y US$ 28 por barril.

—¿Qué consecuencias tiene para Ancap el funcionamiento de la refinería ampliada?

—El viernes 8 se firmó el acta de terminación mecánica y dentro de unos tres meses podremos comenzar a producir según la nueva escala.

Aunque esta ampliación implica una modernización, es absolutamente insuficiente desde el punto de vista tecnológico.

—¿La refinería ampliada es capaz de producir combustibles a precios competitivos?

—Tenemos aún un sobrecosto si se comparan los precios en boca de la refinería con la paridad de importación.

Lo que esta refinería proporciona es más escala, mayor producción de naftas (y, por lo tanto, mayores excedentes) y nafta sin plomo. Pero no soluciona el problema del gas oil ni desde el punto de vista de la cantidad ni de la calidad y mantiene en el debe la mejora de las gasolinas, que pueden volver a quedar rezagadas cuando todavía no inauguramos la ampliación.

—¿Cuáles son las bocas de salida del mayor exceso de naftas que se producirá?

—En lo inmediato están comprometidas para el repago de la refinería. Pero se plantea un signo de interrogación sobre lo que vendrá después.

Esta refinería fue pensada con relación a las inversiones en Argentina, pero si hoy nos propusiéramos exportar a ese mercado no sería rentable, dado que se congelaron los precios.

Para Ancap es más conveniente seguir comprando el combustible en Argentina para las estaciones en ese país.

Por eso es fundamental contar con el socio para acceder a nuevos mercados.

—¿Hoy esta refinería en la que se invirtieron US$ 150 millones es un nuevo problema para Ancap?

—La verdad que sí es un problema. Nunca es malo producir más y de mejor calidad, si uno lo puede vender a buen precio. Hacia adelante tenemos el problema de encontrar la colocación de esa producción.

—¿Puede retomarse el proceso de la asociación si se confirma la vigencia de la ley?

—Formalmente las cinco empresas que se presentaron al intercambio de información mantienen el interés. Pero, con toda honestidad debemos decir que el entusiasmo no es el mismo que hace dos años.

Esto no quiere decir que no podamos tener éxito, pero creo que tendríamos que esperar que termine este período de gobierno.

En esto no hay un señalamiento a la actuación de este gobierno sino la constatación de que es muy difícil concretar una solución de esta importancia en un año electoral. Cualquier inversor querrá saber qué pasará en el país el año próximo.

Creo que debería haber un consenso político para que el próximo gobierno, pueda empezar el proceso desde cero.

"GNC no es una amenaza para el ente"

—Usted dijo que las industrias deberían sustituir el fuel oil por gas. Sin embargo, Ancap no ha definido qué hacer con sus plantas de envasado, que hoy operan Acodike y Riogas.

—Nosotros discrepamos con la postergación de la definición hasta enero, aunque la votamos porque el país no se podía quedar sin supergás. Pero creemos que se inscribe en la falta de definiciones que con preocupación advertimos en materia energética.

Nos preocupa que no se terminan de resolver las cuestiones pendientes respecto al gas natural, donde en nuestro mercado proveedor están congeladas las tarifas y se habla de riesgos en abastecimiento.

El gas natural es la gran noticia energética, pero ningún combustible soluciona todos los problemas. El gas licuado es, sin duda, una alternativa al gas natural. En ese contexto, no podemos darnos el lujo de esperar 16 meses para solucionar el tema de los contratos de distribución.

—¿En su opinión se ha apostado demasiado al gas natural?

—Claro. Creo que el país hizo muy bien en invertir para facilitar su llegada aunque, desde el punto de vista de Ancap, la tasa de retorno de su inversión de US$ 64 millones es hasta ahora inexistente.

Eso no quiere decir que venga a excluir las otras alternativas, sino que viene a complementarlas.

—Usted apoya la idea de tercerizar la distribución de supergás, una línea contraria a la que Ancap adoptó en combustibles líquidos. ¿Es coherente, en cuanto a la estrategia empresarial?

—En el caso de Ducsa no acompañamos la decisión de reestatización, pero hoy debo reconocer que le está aportando utilidad a Ancap.

Con relación al supergás no se puede hablar de coherencia todavía, porque no alcanzo a advertir cuál es la idea del partido de gobierno.

Lo más claro es la posición del ministro (Pedro) Bordaberry, que comparto, de que Ancap no entre en el envasado y que las plantas se adjudiquen por licitación. Pero no hemos recibido ninguna propuesta concreta.

—¿Cómo influye en esta decisión el hecho de que Ancap sea socia de Acodike y Riogas en Gasur?

—Yo soy el presidente de Gasur en representación de Ancap y su destino es parte de la negociación con Acodike y Riogas que quedó interrumpida.

Creo que Ancap tiene que contemplar dos aspectos: el interés general, la competencia y, en ese sentido, mantener la objetividad, pero al mismo tiempo, creo que mantener la relación con esas empresas hacia el futuro, sería comercialmente bueno para Ancap.

Las naftas compiten ahora mejor

—¿Cuál será la estrategia de Ancap frente a la competencia del gas natural como combustible para vehículos?

—Aunque no se ha tomado posición sobre el tema, Ancap de hecho ha tomado medidas para mejorar la competitividad de la nafta, al rebajar el precio 12%.

Creo que a esta altura es razonable reclamar que se habilite.El propio gobierno estimuló la expectativa promoviendo proyectos de inversión de empresas de conversión de motores, y pidiendo al Parlamento la aprobación de un impuesto igual al del gas oil.

No creo que en el corto plazo pueda significar dificultades severas para Ancap. No esperamos un desarrollo inmediato del mercado, porque se requieren inversiones de los automovilistas y en infraestructura.

En todo caso, si hoy tenemos excedente de nafta, es por un problema estructural: la nueva refinería y la falta de mercados.

—¿Ancap participará en el mercado de estaciones de expendio de gas natural?

—Es un tema que habrá que analizar. El dirigente de la Unión de Vendedores de Nafta ha dicho que no tienen objeción. También ha reclamado la habilitación del uso del GLP vehicular. Por eso, me extraña que la Ursea esté trabajando solo en el reglamento para el gas natural.

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